domingo, 31 de agosto de 2014

Vienen cambios en el gabinete

Vienen cambios en el gabinete Actualmente no hay un sólo sector de la economía que se salve de la crisis que vive el país. En todas las áreas se escuchan protestas y mentadas porque el dinero ya no alcanza para adquirir los productos comestibles más elementales para sobrevivir ni para mantener los servicios básicos.
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Apoyo internacional a los pueblos zapatistas
A la sociedad civil nacional e internacional; a la Sexta nacional e internacional; a los medios libres, autónomos, independiente o como se llamen; a las Juntas de Buen Gobierno; al Ejército Zapatista de Liberación Nacional... http://contralinea.info/archivo-revista/wp-content/uploads/2013/03/BUZON01.jpg http://bit.ly/1B8yMsy http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2014/08/31/nuestros-lectores-143/

sábado, 30 de agosto de 2014

Cine cubano, de la cruda realidad a la ciencia ficción




Charly Morales Valido/Prensa Latina
 
La Habana, Cuba. Primero fue una dura película para adultos protagonizada por un niño, luego el primer largometraje cubano animado en tercera dimensión (3D), y ahora un osado acercamiento a la ciencia ficción. La realidad del cine cubano hace recordar la célebre frase de Galileo: “Sin embargo, se mueve”.

Conducta (Ernesto Daranas), Meñique (Ernesto Padrón) y Omega 3 (Eduardo del Llano) son, hasta ahora, los grandes hitos del cine cubano en 2014. Filmes cuyo mayor mérito ha sido atreverse a romper esquemas y a diversificar las propuestas del séptimo arte.

Sus postulados evidencian el interés de los cineastas cubanos por desmarcarse de lugares comunes y clichés temáticos entronizados en la producción fílmica nacional: la comedia fácil, los tópicos de las maneras de sobrevivir, el folclorismo barato y el sexo per se.

Para algunos, Conducta es la película cubana más relevante desde el clásico Fresa y Chocolate (1994). El propio Daranas asegura a Prensa Latina que su filme es un llamado de urgencia a recuperar valores que se van perdiendo, y el público se ha identificado mucho.

Por su parte, Meñique rescata a un personaje que marcó a diversas generaciones de cubanos, y cuyas aventuras son lecciones de ingenio y virtud escritas por José Martí, héroe nacional de Cuba. Quizá el gran mérito de esta versión fílmica fue, precisamente, atreverse a encararla sin temerle a su magnitud.

 “Esto no es Shreck, ni aspira a serlo: es una historia universal y cubana, que marca un antes y un después en la animación hecha en Cuba”, estimó Padrón, un veterano historietista que supo enamorar a artistas consagrados en este viejo sueño que ya es realidad.

La tercera propuesta, Omega 3, responde a los cánones del cine de ciencia ficción, un raro acercamiento a este género en una cinematografía demasiado regodeada en las miserias cotidianas.

Defensor de su obra, Del Llano reconoce además los proyectos de otros cineastas, como Carlos Lechuga, que planea una película seria de vampiros, o Daranas, quien prepara una comedia de época.

Vale recordar que, hace unos años, el cine cubano se adentró en el género zombi con Juan de los muertos, sobre una supuesta invasión de muertos-vivientes en La Habana, y una cuadrilla de inadaptados que en lugar de huir del problema trató de sacarle provecho.

Si a eso sumamos el pujante movimiento del cine independiente, la Muestra Anual de Jóvenes Realizadores y el festival de Cine Pobre de Gibara, resulta evidente el dinamismo de una generación empeñada en contar su realidad desde el séptimo arte.

Esto trae aparejado además un esperanzador rescate del hábito de ir al cine en Cuba, perdido por el deterioro de las salas, cierta caída en la producción tras la crisis económica de la década de 1990 y el auge de la piratería, fenómeno del que tampoco escapan los cubanos.

Algunos cineastas lo ven con indignación pero resignados: Eduardo del Llano adelanta que tratará de filtrar una copia de buena calidad para que, al menos, la vean con nitidez. Una iniciativa que parece cosa surrealista o, muy a tono, pura ciencia ficción tropical.

Charly Morales Valido/Prensa Latina


Contralínea 401 / 31 agosto de 2014



¿Grupo México… o Grupo Tóxico?

¿Grupo México… o Grupo Tóxico?
 
 
http://contralinea.info/archivo-revista/wp-content/uploads/2014/08/mgalindo-401-fb.jpg http://bit.ly/1nM6MCS http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2014/08/31/grupo-mexico-grupo-toxico/

Los cambios ante la crisis económica y social

 

Charly Morales Valido/Prensa Latina
 
La Habana, Cuba. Primero fue una dura película para adultos protagonizada por un niño, luego el primer largometraje cubano animado en tercera dimensión (3D), y ahora un osado acercamiento a la ciencia ficción. La realidad del cine cubano hace recordar la célebre frase de Galileo: “Sin embargo, se mueve”.

Conducta (Ernesto Daranas), Meñique (Ernesto Padrón) y Omega 3 (Eduardo del Llano) son, hasta ahora, los grandes hitos del cine cubano en 2014. Filmes cuyo mayor mérito ha sido atreverse a romper esquemas y a diversificar las propuestas del séptimo arte.

Sus postulados evidencian el interés de los cineastas cubanos por desmarcarse de lugares comunes y clichés temáticos entronizados en la producción fílmica nacional: la comedia fácil, los tópicos de las maneras de sobrevivir, el folclorismo barato y el sexo per se.

Para algunos, Conducta es la película cubana más relevante desde el clásico Fresa y Chocolate (1994). El propio Daranas asegura a Prensa Latina que su filme es un llamado de urgencia a recuperar valores que se van perdiendo, y el público se ha identificado mucho.

Por su parte, Meñique rescata a un personaje que marcó a diversas generaciones de cubanos, y cuyas aventuras son lecciones de ingenio y virtud escritas por José Martí, héroe nacional de Cuba. Quizá el gran mérito de esta versión fílmica fue, precisamente, atreverse a encararla sin temerle a su magnitud.

 “Esto no es Shreck, ni aspira a serlo: es una historia universal y cubana, que marca un antes y un después en la animación hecha en Cuba”, estimó Padrón, un veterano historietista que supo enamorar a artistas consagrados en este viejo sueño que ya es realidad.

La tercera propuesta, Omega 3, responde a los cánones del cine de ciencia ficción, un raro acercamiento a este género en una cinematografía demasiado regodeada en las miserias cotidianas.

Defensor de su obra, Del Llano reconoce además los proyectos de otros cineastas, como Carlos Lechuga, que planea una película seria de vampiros, o Daranas, quien prepara una comedia de época.

Vale recordar que, hace unos años, el cine cubano se adentró en el género zombi con Juan de los muertos, sobre una supuesta invasión de muertos-vivientes en La Habana, y una cuadrilla de inadaptados que en lugar de huir del problema trató de sacarle provecho.

Si a eso sumamos el pujante movimiento del cine independiente, la Muestra Anual de Jóvenes Realizadores y el festival de Cine Pobre de Gibara, resulta evidente el dinamismo de una generación empeñada en contar su realidad desde el séptimo arte.

Esto trae aparejado además un esperanzador rescate del hábito de ir al cine en Cuba, perdido por el deterioro de las salas, cierta caída en la producción tras la crisis económica de la década de 1990 y el auge de la piratería, fenómeno del que tampoco escapan los cubanos.

Algunos cineastas lo ven con indignación pero resignados: Eduardo del Llano adelanta que tratará de filtrar una copia de buena calidad para que, al menos, la vean con nitidez. Una iniciativa que parece cosa surrealista o, muy a tono, pura ciencia ficción tropical.

Charly Morales Valido/Prensa Latina


Contralínea 401 / 31 agosto de 2014



Violencia contra periodistas y trabajadores de medios: 2010-2013



La relatora especial para la Libertad de Expresión, de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Catalina Botero, presentó el informe Violencia contra periodistas y trabajadores de medios de comunicación, que se refiere al periodo 2010-2013 (en México corresponde a los últimos años del nefasto sexenio de Calderón, el de los etílicos sábados organizados por el exbaterista Maximiliano Cortázar, entonces director de Comunicación Social de la Presidencia de la República, ahora diputado federal para darle impunidad), y los casi 2 años de Peña, quien está intentando darle el último jalón al neoliberalismo económico para radicalizar “las políticas favorables al libre mercado, la desregulación laboral, la movilidad del capital, la privatización (hasta sus últimas consecuencias), un programa monetario de deflación y autonomía financiera, la liberalización del comercio, la competencia entre zonas y previos aumentos, la reducción de la tributación y los gastos públicos.

El neoliberalismo económico (que frena al liberalismo político, democrático y republicano con su factor común de derechos humanos) es un proyecto político internacional destinado a reconstruir el nexo del mercado, del Estado y de la ciudadanía desde arriba. Este proyecto es conducido por una nueva clase dirigente global que se ocupa de definirlo, compuesta por directores y ejecutivos de empresas transnacionales: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, Organización Mundial de Comercio, Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y Unión Europea; y por expertos técnicos y culturales a su disposición, “entre los que se destacan los economistas, los abogados y los profesionales de la comunicación con formación y pensamiento similares en los diferentes países, que favorece, pues, la desregulación económica, un aparato penal expansivo (para criminalizar las demandas democráticas de los pobres y reprimir a los que se oponen a los abusos de los gobernantes); recomposición del estado de bienestar y la difusión de los mercados y legitimidad de mayor competencia” (Loïc Wacquant, Castigar a los pobres. El gobierno Neoliberal de la inseguridad social, Gedisa).

Le falta agregar al proyecto del neoliberalismo económico que los gobiernos más que nunca están tratando de suprimir las libertades y aumentar las obligaciones. Entre aquellas, las libertades de expresión, reprimiendo manifestaciones de protesta; y las libertades de información, que implica investigar periodísticamente, de publicar y de criticar, para dejar paso a medios de comunicación complacientes (Televisa, Tv Azteca, Canal 40; López-Dóriga, Loret de Mola, Sarmiento, los Pablo Iriart, etcétera). El citado informe versa sobre “la frecuencia alarmante de acciones violentas contra los profesionales de la información y [que] se ha incrementado el asesinato de comunicadores, así como las amenazas y ataques contra ellos”.

Las reporteras Patricia Muñoz Ríos y Diana Baptista (La Jornada y Reforma, 15 de julio de 2014) han sintetizado en sus notas el informe de la relatora Catalina Botero, donde se establece que se “ha generado un fenómeno de autocensura como forma de autoprotegerse por parte de los trabajadores del periodismo”. Se refirió, si bien al problema que vive la prensa oral, audiovisual y escrita en América Latina, dentro de ese contexto está el caso mexicano, señalando sus ineficacias, limitaciones y la tardanza en hacer efectivos los fines de la Ley para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas. Ésta sigue en el limbo, porque al neoliberalismo económico del peñismo no le interesa ejecutarla administrativamente, de tal manera que los periodistas y defensores de derechos humanos se retraigan, se retiren o de plano que arriesguen su vida en el cumplimiento de su trabajo y su deber ético-democrático.

En la región latinoamericana, y en especial en México, la relatora especial de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos dice que “se requiere tomar medidas concretas, que los estudios de riesgo y medidas urgentes de prevención se lleven a cabo de manera adecuada, y que las acciones de protección a periodistas no sean sustituidas o retiradas antes de la resolución de eventuales inconformidades”. En términos generales, agregó, la CIDH en la región, lo que requiere es que los estados tomen medidas concretas cuando los periodistas (y las libertades de información, análisis y crítica) se enfrentan a un peligro real e inminente; establezcan programas de protección especializada contra esos profesionales y las autoridades estén obligadas a investigar, juzgar y sancionar penalmente a quienes cometan esos actos violentos. Y que en situaciones de conflicto armado (les hablan, Peña Nieto, así como Osorio Chong, Murillo Karam, Plascencia –de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos– y procurador de Mancera), den especial protección a quienes, como reporteros, cubren dichos eventos. Entre éstos: las protestas callejeras, que los gobernantes criminalizan y judicializan para, incluso, encarcelar a periodistas que cubren esos actos pacíficos de protestas sociales.

Álvaro Cepeda Neri*
 *Periodista


Contralínea 401 / 31 agosto de 2014


Propaganda y realidad



Durante meses nos bombardearon: las reformas energéticas bajarán los precios de la gasolina, el gas y otros combustibles. Como se entendía que era una simple propaganda, después se soslayaron esas promesas.
Ya aprobadas las leyes secundarias, hay anuncios varios que dicen, entre otras cosas, “infórmate primero” acerca de lo que sucederá con la energía. Y entre algunos datos nos mencionan que sí bajará la luz por utilizar gas en lugar de combustóleo y que la gasolina continuará subiendo en este 2014, y en el siguiente año entrará en la ley de la oferta y la demanda, ya que Petróleos Mexicanos no será el único proveedor de ese combustible sino que llegarán varias empresas. Las cuales, digo yo, tenderán a ganar lo más posible con el fin de recuperar sus inversiones lo más rápido posible (lógico en cualquier mercado).

Como se trata de insistir que México avanza, ahora se dice que somos el principal exportador de mango, de aguacate y otros productos. Que estamos entre los mejores en la producción que va al exterior en automóviles, pantallas planas y un largo etcétera.

Nadie duda de lo anterior, aunque Los Caballeros Templarios siguen haciendo de las suyas en Michoacán (tierra aguacatera y limonera), no importando que hayan metido absurdamente a la cárcel a José Manuel Mireles, ya esté en prisión Rodrigo Vallejo y existan una buena cantidad de videos de innumerables políticos con Servando Gómez, la Tuta, el que es perseguido por muchas agencias, pero cuya habilidad o compra de favores lo hacen impune.

Como de propaganda o publicidad (el límite ya no se conoce, según precisó hace tiempo el enorme Eulalio Ferrer) vive el político, hay que entrarle a cualquier sitio para hacer la apología de lo realizado, faltaba más (luego que el Pacto por México se acabó y el video de Luis Alberto Villareal y sus compinches demostró que se dio el banderazo de salida para que el Partido Revolucionario Institucional, PRI, gane las elecciones del domingo 5 de julio de 2015 a como dé lugar).

Pero además, la reciente encuesta acerca de la popularidad de Enrique Peña Nieto, que muestra que el 46 por ciento de los entrevistados aprueba su gestión y el 45 por ciento la desaprueba. El 64 por ciento, además, señaló que debe cambiarse el rumbo del país, 10 puntos más que hace poco tiempo. Entre los más decepcionados con el gobierno están los hombres y los que tienen mayor educación (El Universal, 18 de agosto).

Asimismo, 57 por ciento de los priístas y 61 por ciento de los panistas están en contra de la reforma energética (José Antonio Crespo, 18 de agosto, citando una encuesta de Reforma del 6 de agosto).

Aunque en este último sondeo, si hoy fueran las votaciones, 40 por ciento sufragaría por el PRI, 22 por ciento por el Partido Acción Nacional (PAN), 16 por ciento por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y 7 por ciento lo haría por el Movimiento Regeneración Nacional (Reforma, ídem).

Máxime que el Financial Times dijo que si “los mercados financieros han alabado el impulso reformista del señor Peña Nieto, la mayoría de los mexicanos permanece escéptica” (Federico Arreola, SDP, 19 de agosto).

Abundó el periódico inglés: “El señor Peña Nieto necesita cerrar esa brecha [entre los extranjeros y los mexicanos] antes de llamar realmente exitoso su programa de reformas” (ídem).

Existen varios problemas que deben resolverse, dice el informativo: que hay una incertidumbre entendible en la realización (utiliza el anglicismo implementar) de las reformas y que muchos no creen que esas modificaciones transformarán sus vidas. Por lo tanto, que en el exterior se entienda: “el futuro no es fácil”. Pone nerviosos a muchos.

A parte de intentar convencernos con una propaganda machacona de que México es exitoso (primer lugar en la producción de varios productos) y que el camino es el adecuado, se sumó un activismo en medios por parte de Peña Nieto.

Lo primero que hizo fue tener una entrevista con Andrea Legarreta y Raúl Araiza, los conductores más populares del programa matutino de Televisa: Hoy. Para muchos es una cuestión aberrante, pero si de convencer se trata, ya se sabe que los políticos van a cocinar galletas a los espectáculos donde hay una buena cantidad de mujeres atentas. Y es que ellas, a fin de cuentas, son las que jalan muchos votos familiares.

Pero también se pensó en los sectores medio e intelectual. Por ello, el director del Fondo de Cultura Económica (FCE), José Carreño Carlón, exvocero de Carlos Salinas, conductor de un programa en Televisa y articulista de El Universal, sirvió de anfitrión para que otros informadores hicieran una mesa alrededor del Ejecutivo federal.

Si bien el FCE ha editado las actividades presidenciales en libros que pocos consultan, ahora realizó por primera vez este montaje para el ejercicio mencionado.

En un boletín anunció que apreciaba la participación a los periodistas invitados: Pascal Beltrán (Excélsior), Ciro Gómez Leyva (Radio Fórmula y Milenio), Pablo Hiriart (Proyecto 40 y El Financiero), León Krauze (Univisión y El Universal), Denise Maerker (Televisa y El Universal) y Lily Téllez (Proyecto 40). “Y un reconocimiento muy especial le dedicó [Pepe Carreño] a la decisión del presidente de la República de abrirle al Fondo [de Cultura Económica] las puertas de Palacio Nacional para estas primeras Conversaciones a Fondo, en este caso sobre [sic encimado] el cuerpo de reformas mexicanas que ocupan la agenda pública nacional y también [sic provinciano] global”.

Frente a una economía a la baja, con salarios raquíticos y escaza inversión (El Universal, 19 de agosto), hay que cambiar las percepciones. ¿O será que Carlos Fernández Vega exagera? (La Jornada, 18 y 19 de agosto).

Jorge Meléndez Preciado*
 *Periodista

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Contralínea 401 / 31 agosto de 2014



Primeras definiciones sobre la Ronda Uno

31. agosto, 2014 Opinión 

Cada etapa de la llamada reforma energética ha tenido la característica de acentuar la agresión contra los intereses nacionales, modificando los planteamientos que oficialmente se habían formulado.

Cuando en diciembre del año pasado Peña Nieto presentó la iniciativa de reforma a varios artículos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, sólo propuso un tipo de contrato para las empresas privadas (el de utilidades compartidas); pero en la segunda etapa, cuando su propuesta fue aprobada por el Senado, se incluyeron todos las variedades de contratación, incluso las concesiones, tipo Porfiriato, levemente edulcoradas con un cambio de nombre. Saltemos al último episodio. Como se sabe, el pasado 11 de agosto en la fiesta en la que celebraron la promulgación de las leyes secundarias, también se anunció que se adelantaban las fechas para culminar la Ronda Cero y los calendarios de la Ronda Uno.

Pero no se trató sólo de acelerar el proceso, como algunos erróneamente creen. En este artículo queremos mostrar que se introducen cambios de fondo.

Ajustes en la estrategia

El más notable es la introducción de un largo periodo de consultas, aclaraciones y negociaciones con las empresas interesadas en invertir en exploración y explotación en México. El objetivo, obviamente, es corregir las propuestas iniciales del gobierno para ajustarlos a las peticiones de las empresas.

El gobernador del estado de California, en Estados Unidos, advirtió durante su reciente visita a México: “[Se] los van a comer vivos…”, porque él cree que el gobierno resistirá a los abusos. El gobernador ignora, para decirlo con un eufemismo, que en México la Iglesia está en manos de Lutero: aquí los “negociadores mexicanos” están más ávidos en vender que los posibles compradores en adquirir; por ello han abierto un largo periodo de 3 meses para escuchar a las empresas que anuncien su interés en invertir. Esa etapa, ya iniciada, culminará hasta fines de noviembre de este año. Como resultado, las licitaciones se retrasan y se efectuarán hasta el periodo de mayo y septiembre de 2015. “No importa porque, si durante más de 3 meses se negoció con los aspirantes, la venta de los bloques mexicanos está asegurada”. Eso creen los privatizadores dispuestos a entregar lo que no es suyo sino de los campesinos.

La nueva estrategia pretende convertir las licitaciones (en Estados Unidos son llamadas “subastas”) en una farsa, como fueron en la etapa anterior, cuando las organizaba Petróleos Mexicanos (Pemex) y “el ganador” ya se había decidido en una negociación en alguna cantina. Eso todo mundo lo sabía, incluso los “perdedores”. “Te toca en la próxima”, solía decirse para consolarlos.

Contrastando con las prisas que Penchyna impuso en la discusión en el Senado (sólo 15 minutos para cada senador), ahora, con calma, pacientemente, los extranjeros o nacionales que quieran invertir serán escuchados, el gobierno sueña con inversión extranjera, su meta primordial es elevar la producción y cree que, con más equipos y más perforaciones, se logrará.

En el gobierno están convencidos de que basta con aplicar cualquier tecnología, por ejemplo inyección de agua en campos agotados; gas nitrógeno o bióxido de carbono, en otros, para elevar la producción y seguir obteniendo dinero fácil. Claro, ahora compartiendo las ganancias con el inversionista privado. Creen que si los capitalistas extranjeros traen equipos que perforen más profundo, bombas que ayuden a exprimir el crudo que todavía está atrapado en los viejos yacimientos, sistemas de calentamiento que mejoren la fluidez del crudo viscoso; o cualquier recurso, lo que sea, introducir bacterias al yacimiento u otra vacilada que los expertos extranjeros propongan, lograrán más producción y más dinero. Tienen una idea mágica sobre tecnología; ignoran los problemas de costos, de mercado y desechan los ambientales.

Todo para evitar reducción de los ingresos fiscales

Ku Zaap Maloob está cayendo, y su declive se acelerará conforme avancen los meses y años siguientes. Si cae la producción se recorta el ingreso del gobierno. Buscar sostener el ritmo de producción es para sostener el flujo de dólares para el gobierno. Ésa es la razón del cambio de estrategia.

Esta modalidad de licitación donde se introduce un periodo de negociación con las empresas se produce por primera vez en el nivel internacional. No se ha visto en las licitaciones gringas o brasileñas. Cuando Cuba licitó sus casi 60 bloques marinos, la licitación se realizó en Calgary, Canadá (por el bloqueo), y simplemente se difundieron las bases y se aplicaron de manera uniforme a las pocas empresas que acudieron.
¿Por qué tanto entreguismo?

Estos extremos de abyección ante los extranjeros obedecen a que quienes están diseñando la estrategia han comprendido que México está licitando áreas con mucha complejidad geológica, de alta incertidumbre; en otras palabras, con alto riesgo de ser desairadas.

Es una lástima que esas negociaciones serán secretas, porque habrán discusiones interesantísimas.

¿Cómo van a convencer a los inversionistas de gastar 10 millones de dólares en perforar un pozo en formaciones de lutitas en Coahuila, si allí todos los pozos han resultado de gas y con producción escasa?

¿Creerán que los inversionistas ignoran que hay una sobreoferta en la región de América del Norte, que el precio del millar de pie cúbico apenas rebasa los 4 dólares y medio y no alcanza a cubrir costos?

En gas natural no existe un mercado globalizado, sino fragmentación regional. De ahí que la sobreoferta también afecta los campos de gas en aguas profundas. Han perdido viabilidad por la saturación regional. Podrán restaurarse los equilibrios, pero no en el corto plazo. La caída de los precios empezó en 2009, y después de 5 años la oferta en las lutitas gringas sigue creciendo.

Las lutitas son diferentes a los hidrocarburos convencionales

El gobierno insiste en presentar las cifras de volúmenes de reservas probadas, probables y posibles como el gran atractivo. En las lutitas las reservas y el potencial se evalúan con un método totalmente diferente.

En las lutitas un factor determinante es la curva de declinación, curva que comienza a descender de inmediato, a ritmos muy distintos en cada cuenca e incluso en pozos en la misma cuenca.

El potencial y la evaluación sobre volumen a recuperar sólo se pueden estimar cuando se conocen los datos del comportamiento de la declinación en cada pozo. Ésta es la diferencia más destacada entre las lutitas y los hidrocarburos convencionales.

Desde luego la situación mejora cuando el pozo presenta una producción inicial alta y cuando después de un primer periodo, usualmente 1 año, cuando pierde entre 50 y 80 por ciento de la producción inicial, continúa fluyendo.

 Después de la caída, que puede ser catastrófica al entrar al segundo año, se espera que la producción decline gradualmente; pero tampoco hay certidumbre sobre en qué tasas y por cuánto tiempo continuará. Esto es la duración del ciclo de vida.

Algunas empresas como Enron, que es la principal operadora en los campos adyacentes a la frontera entre México y Texas, aseguran que la esperanza de vida puede llegar a los 30 años, pero en la práctica no se conoce ningún caso.

Así, los nuevos parámetros que permiten estimar el potencial son los siguientes:
1) La producción inicial;

2) La curva de declinación en el primer año;

3) La combinación de los dos elementos anteriores permitirán una estimación preliminar del volumen de la recuperación final;

4) La tasa de declinación después de la caída, que puede ser catastrófica, del primer año.

Las cuencas o áreas son más vulnerables, más débiles o menos atractivas, cuanto más baja es la producción inicial y más alta es la tasa de declinación.

Por todo lo anterior, en lutitas, el riesgo se ha trasladado de la fase de la exploración, a la del desarrollo. Ello quiere decir que ahora el inversionista tiene que conocer la información sobre el comportamiento de los pozos antes de poder evaluar potencial, flujo de efectivo, punto de equilibrio y otros parámetros.

En Estados Unidos la era moderna de la explotación de las lutitas comenzó en 2003, es decir, ha cumplido 10 años. Muchas empresas sólo han experimentado pérdidas. Y analistas estadunidenses, como Arthur Berman y Deborah Rogers, sostienen que las empresas que adquirieron terrenos sin conocer los datos del comportamiento de los pozos existentes sufrieron un fraude.

¿Los negociadores suponen que se repetirá en México la compra de terrenos a ciegas?

Las empresas con los capitales suficientes para arriesgar 10 millones de dólares por pozo saben lo anterior. Por ello, lo que ahora privilegian, después de años de experiencia en Estados Unidos, son terrenos con posibilidades de contener aceite, con precios más altos que mejoren la rentabilidad.

¿Qué les van a decir los negociadores mexicanos a los posibles inversionistas?

¿Qué documentación les van a mostrar? Porque la verdad es que en México, donde se ha perforado en cuatro entidades y 12 municipios, sólo se ha encontrado un pozo con aceite (el pozo Anhelido, en el municipio de Cruillas, Tamaulipas), no en las mismas formaciones texanas, sino en una que llamamos formación “Pimienta”.

El Güero Morales Gil presentó falsificada la cifra de producción inicial, elevándola a 400 barriles diarios.
Una consulta por medio del Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos reveló que la cifra fue de 286 barriles.

Pemex inició a los pocos días un segundo pozo, a unos pasos de Anhélido con un resultado que muestra la complejidad geológica: este segundo pozo fracasó, se llama Serbal (la Comisión Nacional de Hidrocarburos aún no informa este contratiempo).

¿Acaso se cree que los inversionistas extranjeros ignoran estos resultados?

Como saben nuestros lectores, no es la primera vez que planteamos todo esto, ni hemos sido los únicos.
Quizá por todo ello el gobierno ha decidido un segundo gran cambio para la Ronda Uno.

Ronda Uno: más de un tercio que en Chicontepec

Otro gran viraje hasta el momento, porque es de esperar que la estrategia del gobierno sufrirá muchos cambios, es que las lutitas, sin dejar de ser licitadas, parecen perder peso.

La información a la fecha asegura que la Ronda Uno comprenderá 156 bloques. En las lutitas sólo se anuncian ocho bloques, es decir el 5 por ciento. Del total de áreas prospectivas, Pemex sólo tendrá el 6.7 por ciento, lo que indica que más del 90 por ciento quedará en manos del capital privado (si es que algunos se interesan en este negocio incierto).

En las aguas profundas hasta hoy se planean 28 bloques a licitar, que sería el 18 por ciento de las licitaciones. En cambio la principal área que el gobierno ofrecerá para ser desarrollada por el capital extranjero es Chicontepec, donde se ofrecerán 62 bloques.

Para concluir, tenemos dos deducciones: primera, que la lógica de la reforma y de las prelaciones del gobierno son poner en actividad lo que pueda producir más rápido, es decir, entregar flujo de efectivo más pronto; y la segunda, y más importante, es que en 2015 se firmarán los primeros contratos. Ésa es la etapa que hemos llamado de la letra chiquita. Las mayores sorpresas, desde luego muy desagradables, están por venir. Adelantemos una: podríamos ver en 2015 un nuevo tipo de contrato, inédito a nivel internacional. En este ámbito operan los contratos riesgo, pues bien en su afán de atraer inversión, Peña podría autorizar un contrato en el que los extranjeros recuperen la inversión en caso de pozos exploratorios secos, deduciéndolas de sus ganancias de los pozos productivos, es decir, las mayores facilidades ofrecidas mundialmente al inversionista petrolero.

Fabio Barbosa*

*Investigador en el Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México

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Contralínea 401 / 31 agosto de 2014


Colonialismo y neocolonialismo



Segunda y última parte / Primera parte

En la etapa inicial del capitalismo, durante el proceso de acumulación originaria del capital, se desarrolló el colonialismo, que condujo a la concentración de riquezas en los mercados europeos. El excedente de oro y plata estimuló el aumento explosivo de la demanda de mercancías, lo que provocó la revolución industrial, que permitió a las potencias europeas dominar los mercados mundiales y seguir adueñándose de las riquezas de América, Asia y África, esclavizando a sus habitantes o sometiéndolos a la servidumbre y apoderándose de su tierra. Han pasado los siglos y, tras largas y sacrificadas luchas, por fin en el siglo XX el colonialismo fue formalmente condenado por la humanidad y hasta la Organización de las Naciones Unidas (ONU) emitió resoluciones en su contra, sin que eso signifique que se haya ganado la batalla; ya que Estados Unidos mantiene colonizado Puerto Rico aun cuando el 15 de agosto de 1991 el Comité de Descolonización de la ONU reafirmó el derecho de Puerto Rico a la libre determinación e independencia. Pero Estados Unidos para disimular le llama “Estado Libre Asociado” a la nación hermana, además mantiene invadido Afganistán, Israel mantiene ocupada Palestina, etcétera…

En la etapa actual del capitalismo, ya en decadencia y putrefacción, en su fase de capitalismo monopolista de Estado, en la que el Estado se coloca al servicio de las grandes corporaciones capitalistas y las grandes corporaciones se ven compelidas a aumentar frenéticamente sus ganancias debido a la caída constante de la tasa de ganancias –por lo que necesitan apoderarse nuevos mercados y fuentes de materia prima, de petróleo, y sectores energéticos, oro, plata, etcétera–, el colonialismo ha reaparecido con nuevos disfraces y, hoy por hoy, las corporaciones y los gobiernos de las potencias que las defienden desarrollan activamente el llamado neocolonialismo. Cambia la forma, el fondo es el mismo. Desgraciadamente la explotación se redobla e intensifica. Tan sólo en los sexenios de Fox y Calderón las corporaciones se llevaron más oro y plata de México que los invasores españoles en toda la época colonial.

El neocolonialismo busca abrir las puertas –por voluntad o por la fuerza– de los países para que las corporaciones tengan prioridad y dominen el desarrollo económico a su favor, exploten las riquezas naturales y a la población trabajadora, estableciendo una moderna esclavitud (véase la reforma laboral en México) y llevándose al bolsillo grandes ganancias. Esto implica el control de los gobiernos, subordinándolos al servicio de intereses extranjeros y de grandes corporaciones nacionales, así como la integración económica, política, militar, cultural de los países, sometiéndolos a los intereses de las potencias dominantes, tal como sucede con la integración de México a Estados Unidos de las corporaciones estadunidenses. Esa integración subordinada incluye el muro de la muerte (muro fronterizo) que no es más que una forma de apartheid de facto que impide el libre tránsito de personas por un lado, y por el otro establece la infraestructura para el saqueo y los “corredores de transporte intermodales”, para usar nuestro territorio como su vía de paso para que circulen rápidamente nuestras riquezas hacia Estados Unidos y las mercancías estadunidenses hacia Europa y Asia.

Por ello, frente a las amenazas a cada una de las naciones, es vital la lucha por la soberanía nacional y popular y desarrollar la idea y la experiencia de que cada país se autodetermine, contando con la capacidad y el derecho de explotar sus propias riquezas del suelo y el subsuelo y disfrute del producto de su trabajo. La lucha por la soberanía implica el rescate de historia, raíz e identidad. La mentalidad colonialista falsifica todo lo concerniente a estos tres aspectos tan importantes. En la mayoría de los países se limitó la independencia a la autonomía política, no a la económica y en muchos casos siguió la subordinación hacia países extranjeros y a sus instituciones, incluyendo las académicas y culturales, con el fin de continuar reproduciendo la visión de la vida eurocentrista, lo que hoy ha ayudado a la penetración neocolonial. Por eso la necesidad de combatir la dependencia en cualquier orden. Los colonialistas y neocolonialistas basan su dominio en la idea de que los pueblos están sometidos por su incapacidad de autogobernarse, desarrollar su economía, integrarse socialmente o lograr la unidad interna; pues, según los dominadores, son violentos, bárbaros, desunidos, terroristas, ingobernables e incapaces de aprovechar sus riquezas y lograr el bienestar. Para que estas ideas logren penetrar y convencer, han falsificado la historia alterando los hechos para demostrar sus dichos. Con el fin de negar que su dominio se impuso con salvajismo, robo, saqueo, y para esconder el abuso, dicen que los pueblos “los invitaron”, “les pidieron su intervención”, “se entregaron voluntariamente”, tachando a quienes no aceptan su hegemonía de “atrasados”, “irracionales”, “antisociales”. En los países que llevan años sufriendo el colonialismo y luego el neocolonialismo se descalifica a los pueblos indígenas originarios, se pretende declararlos “inexistentes” negando las raíces que son cimiento de una nación para enaltecer a los criollos, presentando a los pueblos como “salvajes” y “sanguinarios”, mistificando el crimen del colonialismo para presentar a los europeos como “civilizadores” portadores de la “cultura”. Por eso tergiversan la historia universal y local y usan un lenguaje que encubre la realidad. Así, a la invasión europea se le llama el descubrimiento de América, cuando la realidad es que ésta se efectuó hace más de 35 mil años en que las primeras migraciones poblaron nuestro territorio. Los europeos se encontraron con poblaciones de millones de personas que por generaciones eran dueñas de la tierra, y de un plumazo y con violencia las despojaron. En México, al inicio de la guerra de invasión se le llama la llegada de los españoles; a la invasión estadunidense le llaman la guerra México-Estados Unidos, e incluso la historia milenaria de los pueblos la inician con un breve preámbulo y se centran principalmente en la época de la colonización, como si la invasión europea fuese el inicio de la verdadera historia nacional.

En la época actual de predominio del neocolonialismo, a quien defiende la historia real de los pueblos originarios y rescata su cultura se le tacha de difundir que “vivían en un paraíso” y se le califica de “ultranacionalista”, “fanatismo”, “trasnochado”, insistiendo en que no hay que “refugiarse en el pasado”. Así intentan descalificar a quienes tienen una visión real de lo que sucedió y sucede en nuestras tierras. Pero no hemos de refugiarnos en el pasado, sino conocer la realidad y la experiencia, para evitar que vuelva a repetirse; y de cara a construir un futuro en el que se vivan relaciones de pleno desarrollo humano y de auténtica libertad y solidaridad entre las personas, los pueblos y naciones. El rescate histórico nos ayuda en la actualidad a romper la falsa idea de que somos incapaces de desarrollar nuestra economía, autodeterminarnos y elevar la cultura, y que sólo la intervención extranjera traerá “civilización, paz y orden”, cuando la experiencia es que ésta no es la solución sino el problema, y que conlleva el saqueo, la opresión y la explotación de los trabajadores y del país. Por eso es necesario poner las cosas en su lugar, dejar de glorificar a los invasores y denostar a los pueblos originarios comenzando por calificar los hechos por su nombre. No da lo mismo hablar de una Noche Triste que de la Noche de la Victoria, cuando los derrotados fueron los invasores extranjeros y sus aliados locales. Sí importa dar a conocer quién asesinó a Moctezuma y que no lo hizo su propio pueblo, como acusan los cronistas militares españoles para ocultar su crimen. Hay que aclarar si es cierto o falso que había “sacrificios humanos masivos” en el siglo XVI en el valle del Anáhuac, como acusa la historia oficial y desmentir las versiones que difundió Europa desde hace siglos para justificar sus actos. Dejar claro que no es verdad que Hidalgo y Morelos se “arrepintieron” de luchar contra el rey y de promover la Independencia para su tierra, como tanto difundió el gobierno virreinal, etcétera. No es posible continuar aceptando una historia falseada y tergiversada que sirve a los dominadores para el control de millones de pobladores de los países sometidos.

Recuperar la historia real significa reivindicar la capacidad de cada pueblo para autodeterminarse y constatar la existencia de mujeres y hombres capaces de luchar consecuentemente –hasta dar la vida– por justicia y derechos. Esta lucha por la historia es parte integrante del desarrollo de la lucha actual por la soberanía popular y nacional, que incluye la soberanía energética y alimentaria; del combate para lograr que las decisiones se tomen democráticamente y en pos de los intereses mayoritarios, ya que la democracia moderna implica que el pueblo decida por sí mismo el rumbo del país y disfrute de sus riquezas fruto de su trabajo. Esto conduce a la lucha frontal contra el neocolonialismo y todos los conceptos falsos y viciados que desde hace años se introducen en la cultura para someter a los pueblos, así como la falsificación histórica.

En el colonialismo, cuando España entró en decadencia en los siglos XVIII y XIX e impuso las reformas borbónicas para financiar sus guerras contra Inglaterra y Francia, aumentó la injerencia y explotación de la metrópoli contra nuestra nación. Eso dio pie y desencadenó la lucha por la Independencia. En el neocolonialismo actual, Estados Unidos (como se palpa crudamente en la actual crisis) ya está en decadencia y necesita cada vez más recursos para financiar sus guerras y construir su dominio mundial, por lo que su injerencia y explotación contra nuestro país se redobla. Pero así como en el colonialismo las reformas borbónicas condujeron a la lucha por la Independencia, en la época actual, del capitalismo en decadencia, las reformas neoliberales crean condiciones materiales que nos conducen a los mexicanos a la lucha por la plena soberanía, como única forma de mejorar nuestra vida. Es hora de la lucha por la segunda independencia (política, económica, cultural, militar) de México, de la lucha por la soberanía. Nuestra lucha triunfará más temprano que tarde, porque va en interés de la sociedad, de las naciones y de las futuras generaciones. Tenemos gran fuerza y por eso se explica el miedo de los círculos oficiales y de sus medios que defienden los grandes intereses de las corporaciones y evitan que se difunda una alternativa a su visión de la vida, de la historia y el acontecer actual, e impiden que se muestre el camino de salida a la terrible situación que vivimos. Pero aunque les pese, sí existe una alternativa y terminará por triunfar. Abriremos así la ruta hacia el futuro.

Pablo Moctezuma Barragán*/Segunda y última parte

*Politólogo y urbanista. Dirigente de Mexteki y vocero del Congreso de la Soberanía

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Contralínea 401 / 31 agosto de 2014



Las leyes de la contrarreforma: nacionalistas contra neoliberales

31. agosto, 2014 Opinión


Segunda y última parte / Primera Parte

La pérdida de soberanía a consecuencia de la reforma energética ha colocado en el centro del debate a dos proyectos de nación diametralmente opuestos: por un lado, se encuentran los que buscan justificar la entrega de nuestros recursos naturales como los hidrocarburos, el agua, el aire y la minería a los intereses extranjeros aliados con el capital doméstico; y, por el otro, los que invocan su defensa para utilizarlos como motor del desarrollo integral de nuestra economía en beneficio del pueblo, tal y como lo plantearon en su momento presidentes nacionalistas de la talla de Lázaro Cárdenas y Adolfo López Mateos, artífices de la Expropiación Petrolera y la nacionalización de la industria eléctrica.

Con la reforma energética que impuso el Ejecutivo a un Poder Legislativo inconsciente y sumiso, y que seguramente avalará el Poder Judicial, cambia el proyecto de país para las actuales y futuras generaciones. Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), dejan de ser empresas paraestatales, propiedad de todos los mexicanos, para convertirse en empresas productivas del Estado y quedar en manos de la clase política en turno, que sigue negándose a retomar nuestra memoria, donde se ha registrado, como inalterable axioma, que las multinacionales jamás traerán beneficios a la población.

Las leyes secundarias de la reforma energética, aprobadas en el Congreso de la Unión, explican en su fundamento teórico, y por sí solas, las razones antinacionalistas del porqué, tanto panistas como priístas, y sus partidos comparsas, han sido y serán incapaces de sostener un debate de cara a la nación para explicar, palmo a palmo, a los mexicanos sobre la innegable entrega que se tiene proyectada hacer del patrimonio y la infraestructura petrolera y eléctrica que le costó a la nación levantar en décadas de trabajo, así como la repartición del territorio nacional para ser explotado al gusto y los intereses de las empresas trasnacionales, poniendo en duda los supuestos beneficios a los ingresos fiscales y la reducción a los precios de la electricidad y los combustibles en bien de la población.

A confesión de parte, no son necesarias más pruebas sobre el verdadero origen de las reformas en materia energética, dictadas al pie de la letra por organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Veamos parte del diagnóstico elaborado por la OCDE sobre el que se basó la propuesta del Ejecutivo, que en su exposición de motivos expuso:

“La reconceptualización del papel del gobierno federal en las empresas productivas del Estado implica que aquél deje de ser su ‘administrador principal’ y se asuma como propietario. Esta distinción no es menor. Las mejores prácticas internacionales incluyendo los Principios de Gobierno Corporativo de la OCDE y las Directrices de la OCDE sobre el Gobierno Corporativo de las Empresas Públicas, recomienda que las funciones de propietario estén claramente definidas y delimitadas, de manera que el gobierno, como dueño, no se entrometa en la operación cotidiana de la empresa y ésta tome sus decisiones de manera autónoma y con base en lógicas empresariales de negocio, alejada de presiones políticas coyunturales.

 “La distinción de las funciones de propietario es una práctica comúnmente aceptada en los marcos regulatorios de empresas del sector privado (por ejemplo, en la Ley del Mercado de Valores) por lo que si se busca acercar a las empresas estatales mexicanas a un marco de regulación y actuación más próximos al sector privado, deben tomarse las mejores experiencias y prácticas que coadyuven a tal propósito.

 “El que se retire el gobierno federal de la administración de las empresas, no implica en modo alguno que éste no pueda designar a algunos funcionarios dentro de los consejos de administración” (sic).

El aniquilamiento de las funciones pública y social del Estado en el sector energético, como se aprecia con lo anteriormente expuesto, no fue siquiera resultado de una propuesta emanada del actual gabinete o de acuerdos políticos entre los diversos partidos, sino impuesta desde el exterior por los analistas de organismos internacionales en función no de los intereses nacionales y de las mayorías sino de las grandes multinacionales. ¿Actuar al margen de los intereses nacionales no es acaso una traición a la patria?

Concitemos algo de lo expuesto por el expresidente Adolfo López Mateos en su Sexto Informe de Gobierno del 1 de septiembre de 1964, para demostrar el abismo que existe entre la visión nacionalista de país y la neoliberal. Dijo entonces el ejemplar mandatario:

 “El carácter de mi gobierno queda definido en el espíritu de las leyes expedidas en el periodo. La acción legislativa ha sido intensa e invariablemente inspirada en el interés nacional por los principios de la justicia social.

“Promovimos la reforma de los artículos 27, 42, 48, 52, 54, 63, 107 y 123 de la Constitución [Política de los Estados Unidos Mexicanos], para proveer a la nacionalización de los recursos eléctricos; a la declaración del dominio de la nación sobre la plataforma continental, los zócalos submarinos y el espacio aéreo; a establecer con la suplencia de la deficiencia de la queja en materia agraria, mayores garantías a ejidos y núcleos de población en los juicios de amparo; a la designación de diputados de partido con la misma categoría e iguales derechos y obligaciones que los de elección directa; a hacer efectiva la participación de los trabajadores en las utilidades de la empresas; a dar nuevas bases a la fijación de salarios mínimos; a incorporar constitucionalmente los derechos de los trabajadores al servicio del Estado y a robustecer otras diversas garantías del derecho obrero.

 “Entre las leyes promulgadas cabe recordar la reglamentaria del Artículo 27 constitucional en materia de aprovechamiento de recursos minerales; la que adiciona el artículo 58 del Código Agrario y deroga la Federal de Colonización y la que creó la Comisión Nacional de Colonización; la reglamentaria del párrafo segundo del Artículo 131 constitucional en materia de control sobre comercio internacional con relación a los recursos económicos del país; la que incorpora al Régimen del Seguro Social Obligatorio a los productores de caña de azúcar y a sus trabajadores; la Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado y la que crea el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los propios trabajadores; la de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas” (sic).

Como se aprecia, le memoria histórica no miente, sobre todo porque gobiernos nacionalistas como el de López Mateos acrisolaron en nuestra economía y el bienestar de la población los resultados del “milagro estabilizador”, que permitió al país tener un crecimiento sostenido del 6 por ciento del producto interno bruto; ahora, con los modelos neoliberales no hemos llegado siquiera a la mitad. Es inobjetable que las leyes emitidas antaño realmente buscaban un beneficio a la población; por eso, los hoy ofertadores del país rehúyen debatir al respecto.

Al fundar Pemex y la CFE y nacionalizar la industria eléctrica, tanto Cárdenas como López Mateos tuvieron presente la soberanía de la nación sobre sus recursos energéticos y la visión de utilizarlos como palanca del desarrollo de la economía y en beneficio de su población. Ahora, con el anuncio de la liberación del precio de la gasolina, el gas doméstico y la electricidad, según las reglas del mercado entre la oferta y la demanda, las tarifas jamás tenderán a bajar, pues habrá que agregar las ganancias que buscarán obtener al máximo las empresas privadas que controlarán dicho mercado.

Es impostergable, por ello, ampliar el debate nacional para preparar un proceso de resistencia civil y pacífica, que tienda a recuperar los recursos energéticos para el desarrollo de nuestra economía y en beneficio del pueblo. Los dos proyectos están claramente definidos y los mexicanos tenemos el derecho a decir cuál es el mejor para asegurar el porvenir de las futuras generaciones.
Martín Esparza Flores*/Segunda y última parte

*Secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas

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Michoacán, la seguridad usurpada

31. agosto, 2014 Opinión


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La pérdida de soberanía a consecuencia de la reforma energética ha colocado en el centro del debate a dos proyectos de nación diametralmente opuestos: por un lado, se encuentran los que buscan justificar la entrega de nuestros recursos naturales como los hidrocarburos, el agua, el aire y la minería a los intereses extranjeros aliados con el capital doméstico; y, por el otro, los que invocan su defensa para utilizarlos como motor del desarrollo integral de nuestra economía en beneficio del pueblo, tal y como lo plantearon en su momento presidentes nacionalistas de la talla de Lázaro Cárdenas y Adolfo López Mateos, artífices de la Expropiación Petrolera y la nacionalización de la industria eléctrica.

Con la reforma energética que impuso el Ejecutivo a un Poder Legislativo inconsciente y sumiso, y que seguramente avalará el Poder Judicial, cambia el proyecto de país para las actuales y futuras generaciones. Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), dejan de ser empresas paraestatales, propiedad de todos los mexicanos, para convertirse en empresas productivas del Estado y quedar en manos de la clase política en turno, que sigue negándose a retomar nuestra memoria, donde se ha registrado, como inalterable axioma, que las multinacionales jamás traerán beneficios a la población.
Las leyes secundarias de la reforma energética, aprobadas en el Congreso de la Unión, explican en su fundamento teórico, y por sí solas, las razones antinacionalistas del porqué, tanto panistas como priístas, y sus partidos comparsas, han sido y serán incapaces de sostener un debate de cara a la nación para explicar, palmo a palmo, a los mexicanos sobre la innegable entrega que se tiene proyectada hacer del patrimonio y la infraestructura petrolera y eléctrica que le costó a la nación levantar en décadas de trabajo, así como la repartición del territorio nacional para ser explotado al gusto y los intereses de las empresas trasnacionales, poniendo en duda los supuestos beneficios a los ingresos fiscales y la reducción a los precios de la electricidad y los combustibles en bien de la población.

A confesión de parte, no son necesarias más pruebas sobre el verdadero origen de las reformas en materia energética, dictadas al pie de la letra por organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Veamos parte del diagnóstico elaborado por la OCDE sobre el que se basó la propuesta del Ejecutivo, que en su exposición de motivos expuso:

“La reconceptualización del papel del gobierno federal en las empresas productivas del Estado implica que aquél deje de ser su ‘administrador principal’ y se asuma como propietario. Esta distinción no es menor. Las mejores prácticas internacionales incluyendo los Principios de Gobierno Corporativo de la OCDE y las Directrices de la OCDE sobre el Gobierno Corporativo de las Empresas Públicas, recomienda que las funciones de propietario estén claramente definidas y delimitadas, de manera que el gobierno, como dueño, no se entrometa en la operación cotidiana de la empresa y ésta tome sus decisiones de manera autónoma y con base en lógicas empresariales de negocio, alejada de presiones políticas coyunturales.

 “La distinción de las funciones de propietario es una práctica comúnmente aceptada en los marcos regulatorios de empresas del sector privado (por ejemplo, en la Ley del Mercado de Valores) por lo que si se busca acercar a las empresas estatales mexicanas a un marco de regulación y actuación más próximos al sector privado, deben tomarse las mejores experiencias y prácticas que coadyuven a tal propósito.
 “El que se retire el gobierno federal de la administración de las empresas, no implica en modo alguno que éste no pueda designar a algunos funcionarios dentro de los consejos de administración” (sic).

El aniquilamiento de las funciones pública y social del Estado en el sector energético, como se aprecia con lo anteriormente expuesto, no fue siquiera resultado de una propuesta emanada del actual gabinete o de acuerdos políticos entre los diversos partidos, sino impuesta desde el exterior por los analistas de organismos internacionales en función no de los intereses nacionales y de las mayorías sino de las grandes multinacionales. ¿Actuar al margen de los intereses nacionales no es acaso una traición a la patria?

Concitemos algo de lo expuesto por el expresidente Adolfo López Mateos en su Sexto Informe de Gobierno del 1 de septiembre de 1964, para demostrar el abismo que existe entre la visión nacionalista de país y la neoliberal. Dijo entonces el ejemplar mandatario:

 “El carácter de mi gobierno queda definido en el espíritu de las leyes expedidas en el periodo. La acción legislativa ha sido intensa e invariablemente inspirada en el interés nacional por los principios de la justicia social.

“Promovimos la reforma de los artículos 27, 42, 48, 52, 54, 63, 107 y 123 de la Constitución [Política de los Estados Unidos Mexicanos], para proveer a la nacionalización de los recursos eléctricos; a la declaración del dominio de la nación sobre la plataforma continental, los zócalos submarinos y el espacio aéreo; a establecer con la suplencia de la deficiencia de la queja en materia agraria, mayores garantías a ejidos y núcleos de población en los juicios de amparo; a la designación de diputados de partido con la misma categoría e iguales derechos y obligaciones que los de elección directa; a hacer efectiva la participación de los trabajadores en las utilidades de la empresas; a dar nuevas bases a la fijación de salarios mínimos; a incorporar constitucionalmente los derechos de los trabajadores al servicio del Estado y a robustecer otras diversas garantías del derecho obrero.

 “Entre las leyes promulgadas cabe recordar la reglamentaria del Artículo 27 constitucional en materia de aprovechamiento de recursos minerales; la que adiciona el artículo 58 del Código Agrario y deroga la Federal de Colonización y la que creó la Comisión Nacional de Colonización; la reglamentaria del párrafo segundo del Artículo 131 constitucional en materia de control sobre comercio internacional con relación a los recursos económicos del país; la que incorpora al Régimen del Seguro Social Obligatorio a los productores de caña de azúcar y a sus trabajadores; la Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado y la que crea el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los propios trabajadores; la de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas” (sic).

Como se aprecia, le memoria histórica no miente, sobre todo porque gobiernos nacionalistas como el de López Mateos acrisolaron en nuestra economía y el bienestar de la población los resultados del “milagro estabilizador”, que permitió al país tener un crecimiento sostenido del 6 por ciento del producto interno bruto; ahora, con los modelos neoliberales no hemos llegado siquiera a la mitad. Es inobjetable que las leyes emitidas antaño realmente buscaban un beneficio a la población; por eso, los hoy ofertadores del país rehúyen debatir al respecto.

Al fundar Pemex y la CFE y nacionalizar la industria eléctrica, tanto Cárdenas como López Mateos tuvieron presente la soberanía de la nación sobre sus recursos energéticos y la visión de utilizarlos como palanca del desarrollo de la economía y en beneficio de su población. Ahora, con el anuncio de la liberación del precio de la gasolina, el gas doméstico y la electricidad, según las reglas del mercado entre la oferta y la demanda, las tarifas jamás tenderán a bajar, pues habrá que agregar las ganancias que buscarán obtener al máximo las empresas privadas que controlarán dicho mercado.

Es impostergable, por ello, ampliar el debate nacional para preparar un proceso de resistencia civil y pacífica, que tienda a recuperar los recursos energéticos para el desarrollo de nuestra economía y en beneficio del pueblo. Los dos proyectos están claramente definidos y los mexicanos tenemos el derecho a decir cuál es el mejor para asegurar el porvenir de las futuras generaciones.
Martín Esparza Flores*/Segunda y última parte

*Secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas

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Contralínea 401 / 31 agosto de 2014

Goethe: Las cartas de amor de Werther a Carlota

31. agosto, 2014   Ex Libris 


I. Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832), habiendo leído Romeo y Julieta de William Shakespeare, y tras sufrir el amor imposible de Carlota, le escribe poemas y cartas con las que crea una grandiosa novela epistolar, como si fuera su autobiografía. Fueron 83 cartas que nunca envió a una Carlota comprometida para casarse con su amigo Johan Christian Kestner. Ella tenía 20 años, Goethe 30. Y volvieron a encontrarse 40 años después, durante los cuales ninguno de los dos olvidó su amor que no fue más allá del saludo y el encuentro de las miradas. Goethe es Werther (sin traducción al español) en la corta novela; y vive los sufrimientos, lágrimas y dolor por una mujer-musa a la que sólo tuvo como destinataria de las conmovedoras cartas. Entonces Carlota las lee y se enamora de Goethe; y en las llamas de ese amor imposible, Cupido-Eros disparó la flecha en una más de sus equivocaciones. Del alemán se ha traducido a varios idiomas. Al español lo hizo en 1835 José Mor de Fuentes (Espasa Calpe y Porrúa). La obra causó en su tiempo toda clase de sentimientos encontrados. Y hoy es una novela que se lee con lágrimas en los ojos, buscando en los recuerdos de la mujer-lectora si fue Carlota y el hombre-lector si fue un Werther.

II. Fausto, Los años de aprendizaje de Guillermo Meister, Herman y Dorotea, Las afinidades electivas, y Obras completas (con la espléndida traducción de Rafael Cansinos Assens); además de su poesía, donde vive su amor por otra Carlota (von Stein), son obras admirables de Goethe. Pero con Werther alcanza la cima de un drama arrebatador que narra lo que es el amor prohibido. Y en 4 semanas, de un jalón, casi sin parar, lo redacta. Así, en lugar de volarse la tapa de los sesos, deja que Werther se dé un balazo… “¡Carlota, Carlota, adiós, adiós!” Y agrega: “Zozobraba la vida de Carlota”, tras enterarse del suicidio por amor del joven Werther. Son muchas las ediciones de este libro magnífico. En algunas versiones lo titulan Los sufrimientos del joven Werther; en otras Las cuitas de Werther; existe una versión con pastas de lujo, antecedida de una cronología de la vida y obra goethianas; u otra con una excelente introducción sobre Werther y la bibliografía. Existen ensayos de interpretación de esta obra, pero no los necesita, pues basta con adentrarse en ella y revivir el seductor drama.

III. También su lectura, una vez iniciada, nos jala hasta terminarla; como que es el estado de abatimiento por el deseo de lograr el amor de la musa que lo motiva a “suicidarse” para revivir en su obra cumbre: Fausto. Existe la versión de Norberto Silvetti Paz (Sudamericana); y la de Pedro Gálvez. Son 12 mil 110 versos, y puesta en teatro dura 21 horas. Ya fue presentada en 2 días en Viena, Austria; y se han puesto en escena versiones sintetizadas en prosa. Goethe es un novelista, ensayista y poeta de quien no se deben dejar de lado estas dos maravillosas obras. Werther es el enamoramiento en su más pura expresión; la tentación erótica y los deseos frustrados. Fausto, en su dimensión clásica, donde encierra magistralmente la concepción de lo humano en el más alto sentido de las miserias y grandezas de las clases sociales. Ambos recorren versiones de ópera, filmes y demás metamorfosis culturales (Elisabeth Frenzel, Diccionario de motivos de la literatura universal y Diccionario de argumentos de la literatura universal, editorial Gredos).

Álvaro Cepeda Neri*

Fiche bibliográfica:

Autor: Johann Wolfgang von Goethe

Título: Werther

Editorial: Porrúa, colección Sepan cuántos…

*Periodista

Contralínea 401 / 31 agosto de 2014



Maestría en alta dirección: un posgrado de elite en la UNAM


31. agosto, 2014      Educación,     Portada

Empresarios pagan la primera generación de la maestría en alta dirección en la UNAM. La convocatoria para cursar el posgrado a cargo de la Facultad de Contaduría y Administración fue exclusiva para las compañías “vinculadas” a la institución educativa. Para la primera generación del posgrado, 16 empresas enviaron a 20 de sus directivos a graduarse en la “máxima casa de estudios” del país. Los “alumnos-ejecutivos” cursaron sigilosamente los dos primeros semestres fuera del complejo del posgrado de la Facultad, mientras se concluyó la construcción de las instalaciones especiales con aulas réplica de las de la Universidad de Harvard y en las cuales la UNAM invirtió, al menos, 76 millones de pesos. Es la privatización silenciosa de la UNAM, señala el consejero universitario Alfonso Bouzas

 

Cursa en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) la primera generación de la maestría en alta dirección. Sin que se hubiera emitido convocatoria pública y sin que, asimismo, se hubieran hecho públicos los planes de estudio, 16 empresas envían a sus directivos a capacitarse en la universidad más importante del país. La “máxima casa de estudios” mexicana reconoce que el posgrado exclusivo que ofrece a los empresarios tiene un costo pero rechaza revelar los montos que las compañías pagan a la institución.

La Facultad de Contaduría y Administración (FCA), a cargo de la maestría, construyó un nuevo conjunto de edificios, por más de 76 millones de pesos, para albergar al nuevo posgrado con dos aulas “réplica” de las de la Universidad de Harvard, de acuerdo con los contratos de las obras obtenidos por Contralínea a través de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental.


En entrevista con Contralínea, el coordinador de la maestría en alta dirección, Scott Michel Da Gama Darby, reconoce que la convocatoria para la primera generación de este posgrado no fue pública: fue exclusiva para las “empresas vinculadas” a la FCA.

“La convocatoria fue limitada a estas organizaciones”, señala. Y ataja: “ya más adelante sí va a ser una convocatoria, como se hace con los demás posgrados.”

El maestro en administración de negocios por el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas (IPADE) –la escuela de negocios de la Universidad Panamericana a cargo del Opus Dei– explica que la primera generación del proyecto que se llevó a la UNAM fue integrada a invitación directa porque “es un arranque; queríamos arrancar y probar”.

Rechaza que el nuevo posgrado haya sido diseñado exclusivamente para las grandes empresas, pues –explica– incluso en las empresas familiares se toman decisiones de alta dirección. Asegura que el grupo de 20 alumnos está integrado en un 30 por ciento por enviados de grandes empresas, un 25 por ciento por enviados de pequeñas y medianas empresas, otro 25 por ciento por empresas familiares “y el resto son gente, perfil de 30 años para arriba, con una experiencia de más de 5 años que ocupan cargos medios y gerenciales”.

Sin embargo, descarta informar del nombre de las empresas que participan en la maestría y los montos que han pagado a la UNAM. No sería “pertinente”, considera. Lo que sí accede a explicar el funcionario universitario es que al alumno, de manera particular, el posgrado no le cuesta nada: quienes pagan son las empresas que lo envían. Los pagos se realizan por medio de un convenio que cada una de las entidades económicas firma con la Universidad.

En respuesta a la solicitud de información F9472, presentada por Contralínea ante la UNAM por medio de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, la institución señala que los convenios aún están en trámite y, por ello, no puede informar con quiénes los firmará ni los montos.

En su alegato, dice: “Los instrumentos jurídicos que esta Casa de Estudios pretende celebrar, a través de la Coordinación del Programa de Posgrado en Ciencias de la Administración, se encuentran en trámite ante las diferentes instancias universitarias que intervienen en su formalización, o bien en proceso de negociación con las diferentes contrapartes [sic].

“Por lo que, una vez que los convenios se encuentren debidamente suscritos por ambas partes, se publicarán en la página electrónica: http://siep.posgrado.unam.mx/sica para su consulta.”

Los alumnos de la maestría en alta dirección cursan ya el tercer semestre y la UNAM no ha informado cuáles son las empresas que pagan los cursos. En la página electrónica a la que remite sólo se encuentran tres convenios firmados hace más de 12 y 8 años: en 2002, con la Universidad Autónoma de Coahuila y con la Universidad Autónoma de Chihuahua, y en 2006 con la Universidad Complutense de Madrid. Así, la universidad no reporta acuerdo alguno con empresas privadas.

La maestra María Elena Flores Becerril, consejera universitaria por la FCA, señala que se trata de empresas con las cuales se ha vinculado la institución. Y “ahí están medianas y también de las grandes”.

La representante de la Facultad ante el Consejo Universitario, el órgano colegiado responsable de expedir todas las normas y disposiciones generales que gobiernan la UNAM, considera que la nueva maestría constituye una oportunidad para que las empresas mexicanas accedan “a formación directiva y reciban el beneficio que les da la [ciencia de la] administración”.

De “preocupante” califica el consejero universitario Alfonso Bouzas Ortiz lo que ocurre en la FCA. El doctor en derecho social e integrante del Consejo Universitario por el Instituto de Investigaciones Económicas señala que en la UNAM no se puede instrumentar un plan o programa selectivo no público. Tampoco, “que se haga una convocatoria [para un posgrado] con destinatario”.

El investigador y catedrático se muestra sorprendido de las declaraciones del coordinador de la maestría en alta dirección, pues la legislación no prevé la selección de estudiantes por su procedencia, en este caso empresarial.

Scott Da Gama, por su parte, rechaza que la nueva maestría discrimine a los aspirantes por motivos extraacadémicos. El coordinador del nuevo posgrado es enfático en señalar que la “nueva oferta” académica es para empresarios de todos los estratos.

—¿Las pequeñas empresas tienen alta dirección? –se le pregunta.

—Deben de tener alta dirección –explica Da Gama–. Seguro. Se le llama “alta dirección”, porque es donde se toman las decisiones, decisiones que rigen el futuro de una empresa pública, privada, pequeña, mediana o grande. Llámale dueño; llámale, a lo mejor, la persona de más confianza del dueño, o de una familia; inclusive, también de una familia.

—¿La alta dirección es también para una empresa familiar?

—Por supuesto. Alta dirección es básicamente donde se toman las decisiones y la estrategia a seguir. Puede ser desde empresas grandes mexicanas o de otros países, o también la señora que tiene un restaurantito en un mercado y que no sabe manejar… o que quiere comprar el localito de al lado y “cómo me financio, cómo le hago…”

—¿Para ellos sería necesario una maestría?

—Pues… No lo sé. Yo creo que los que tienen que decidir son ellos […].

—¿Este tipo de empresas entonces podrían ser aceptadas aquí en la maestría?

—Todas. De ese tipo también. Por supuesto. Ésa es la labor de la UNAM. Que [acepta a quienes] posiblemente no puedan pagar una maestría en una escuela particular. La UNAM es lo que les aporta.

Instalaciones especiales

Entre el 21 de febrero de 2011 y el 1 de julio de 2013, la UNAM había gastado 83 millones 585 mil 974 pesos con 20 centavos en obras para la FCA. El 91.83 por ciento de estos recursos (76 millones762 mil 829 pesos con 49 centavos) se utilizaron para construir un nuevo conjunto académico en la antigua reserva ecológica de la Facultad.

El 8.17 por ciento restante (6 millones 823 mil 144.71 pesos) se utilizó para construir locales de alimentos (1 millón 965 mil 163.66 pesos), locales comerciales (244 mil 893.40 pesos), rampas de comunicación (4 millones 77 mil 951.97 pesos) y para pagar los servicios de supervisión de las obras que se realizan en la institución (535 mil 135.68 pesos).

De acuerdo con los 54 contratos y convenios modificatorios celebrados entre la UNAM y una veintena de personas físicas y morales –de los cuales Contralínea posee copia–, el nuevo conjunto académico consta del Centro de Enseñanza de Idiomas de la FCA, el Centro de Actualización Docente y el Centro Nacional de Apoyo a la Pequeña y Mediana Empresa (Cenapyme). Este último, sede de la Maestría en Alta Dirección y el cual consta de dos aulas que son “réplica” de las de la Universidad de Harvard.

Los documentos obtenidos por Contralínea a través de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental señalan que hasta mediados de 2013 la UNAM había erogado 1 millón 519 mil 806.99 pesos en el Centro de Actualización Docente; 31 millones 260 mil 917.45 pesos en el Centro de Enseñanza de Idiomas, y 43 millones 56 mil 88.65 pesos en el Cenapyme; además había adquirido elevadores semipanorámicos por 926 mil 16 pesos con 40 centavos sin que se especifique a qué edificio corresponden.

En el Informe de Actividades de la Facultad de Contaduría y Administración. Periodo 2009-2013, presentado por el director de la Facultad Juan Alberto Adam Siade, se especifica que el nuevo conjunto académico está integrado por los edificios H, I y J.



El doctor en ciencias de la administración por la UNAM –quien fue reelecto a finales de octubre pasado como director de la FCA para el periodo 2013-2017– señala en el documento que el edificio I cuenta con 1 mil 473 metros cuadrados. Además, “tiene en la planta baja dos aulas para 80 personas cada una, que son réplicas de las que tiene la Universidad de Harvard con isóptica y el equipamiento indicado para aplicar en forma adecuada el método de caso, y que serán ocupadas por la maestría en alta dirección y por los alumnos de licenciatura que en el nuevo plan de estudios aplicarán, entre otros, el método del caso en su formación profesional”.

Acerca del mismo edificio, el documento señala que en el primer nivel se encontrará la sede del Centro Nacional de Apoyo a la Pequeña y Mediana Empresa, “que cuenta con tres cubículos para brindar, atender y dar consultoría de hasta ocho grupos de micro, pequeños y medianos empresarios; cuatro aulas para brindar consultoría, cursos de capacitación y talleres a grupos de hasta 27 participantes; y tres salones para 25 personas que se comunican y que en conjunto forman un auditorio de 75 personas, además del área administrativa y dos cubículos para realizar las funciones de incubación. En el segundo nivel contamos con una terraza para realizar eventos de hasta 200 personas con cocina de montaje, para ofrecer servicio como el de las comidas que brindamos en los congresos internacionales de investigación”.


En el mismo Informe se señala que se construye una sede alterna de la maestría en alta dirección, la cual estará fuera de Ciudad Universitaria. También constaría de una aula “tipo Harvard” con seis salones aledaños. El director informa que, para ello, la FCA ha destinado 4 millones de pesos.

Las aulas tipo Harvard, explica en entrevista el coordinador de la maestría en alta dirección, Scott Da Gama, son “auditorios para 60-80 personas con dos características: isóptica e isoacústica. La isóptica: que tú veas a todos los participantes y que todos te vean. Isoacústica: que a pesar de ser de 60-80 personas seas escuchado y escuches. La otra, no hay ventanas: no te distraigas: estate metido en el caso, en la discusión, toma notas, participa. [En las aulas hay] seis pizarrones para que no borres y todo el análisis del caso quede escrito. Ésos son los salones para el método del caso”.

Juan Alberto Adam Siade señala –en su Informe de Actividades– que la totalidad de las obras fueron financiadas con recursos propios de la FCA generados con “ingresos extraordinarios”, es decir, con dineros provenientes de los convenios, cursos, asesorías, servicios y trabajos que pagan estudiantes y público en general a la institución.


El director de la Facultad agradece la política de la UNAM “de reintegrar tres cuartas partes de lo retenido por la administración central de la Universidad a las dependencias que generan dichos recursos”. En cuatro años, la FCA reportó por “ingresos extraordinarios” 337 millones 751 mil 643.13 pesos.

Al respecto, el consejero universitario y doctor en derecho social Alfonso Bouzas señala que la figura de ingresos extraordinarios “se está convirtiendo en una práctica poco adecuada en varias dependencias. Está bien que tengan recursos extraordinarios. Pero también la legislación universitaria establece la forma y los términos como se utilizarán. E, insisto, ninguna asignación de recursos extraordinarios daría pauta para crear un posgrado ad hoc o con destinatario específico, así sea el que otorga los recursos”.

Toda vez que el edificio sede de la maestría en alta dirección no había sido concluido, el primer semestre del posgrado se impartió en el tercer piso del edificio D de la Unidad de Posgrado de la UNAM, fuera de las instalaciones de la FCA, a pesar de que esta facultad cuenta con una Unidad de Posgrado propia, donde se imparten todos los demás doctorados, maestrías y diplomados de la institución.

Las cuatro asignaturas del primer semestre (Dimensión Humana y Procesos de Cambio; Economía de la Empresa y Macroeconomía; Ética, Responsabilidad Social y Liderazgo, y Métodos Cuantitativos y Finanzas) se cursaron los días viernes y sábado, entre las 16 y las 22 horas y las 7 y las 13 horas, respectivamente. Los catedráticos fueron los doctores Juan Manuel Larios Prado y Mario Humberto Hernández López, y los maestros Tomás Rosales Mendieta y Enrique Canseco Rodríguez.

    

Convocatoria exclusiva

Todo el proceso de selección y desarrollo de la maestría no ha sido público. La primera generación no se integró mediante una convocatoria abierta. De hecho, nadie en la Facultad sabe del lugar en que se realizan las clases ni los nombres de los profesores. No existen folletos informativos sobre este posgrado, como tampoco información alguna en la página oficial de la FCA. Al preguntarle al coordinador de la maestría, Scott Da Gama, sobre las características de selección de los alumnos, señala:

“Te puedo hablar de la selección. Fue de empresas vinculadas con la UNAM, con la Facultad [a quienes se les dijo]: ‘propónganme alumnos’. De ser aprobados, adelante. [El alumno propuesto] es admitido. Empresa, ‘¿lo apoyas?’ Va que va. Adelante.

—¿Pero hubo alguna convocatoria? No se conoció –se le señala.

—Básicamente la convocatoria fue limitada a estas organizaciones. Por lo mismo que es un arranque; queríamos arrancar y probar y, bueno, ya más adelante sí va a ser una convocatoria, tal como se hace con los demás posgrados.

—¿Por ser de “arranque”, el grupo que cursa actualmente se integró a invitación directa?

—Exactamente. No. Bueno, invitación directa sí y sólo sí, sujeta, a los requisitos de la Universidad. ¿Sí me explico? Que cumpliera el aspirante con los requisitos.

—Es decir, que tuviera licenciatura…

—Por supuesto: es licenciatura y experiencia, preferentemente mínima de 5 años; el proceso de selección, que son entrevistas, son los exámenes y que pasara inclusive por el Comité de Admisiones del Programa de Posgrado de Ciencias de la Administración.

“Definitivamente eso no es justificación”, dice el doctor en derecho y consejero universitario Alfonso Bouzas al referirse al “arranque” como excusa para limitar un posgrado a las “empresas vinculadas” a la FCA.

“Los planes y programas se aprueban y se ponen en instrumentación. No está previsto, por decir algo, una generación piloto o una generación previa. No, no, no. Desde la primera, se cumple el protocolo. Puede haber errores en la mecánica, pero esos son errores humanos que en la siguiente promoción se corrigen. Definitivamente no puede arrancar ninguna maestría con esta particularidad de destinatario establecido.”

Scott da Gama informa que todos los integrantes del actual grupo que cursa la maestría cuentan con más de 5 años de experiencia, “porque la metodología lo requiere. Básicamente es una maestría para perfeccionar habilidades”. Rechaza que el requisito de 5 años de experiencia sea excluyente.

“Si un alumno con poca experiencia en tiempo, digamos que acaba de egresar, y quiere estudiar una maestría, la Facultad le da una oferta: maestría en administración de organizaciones, negocios internacionales… digo: hay oferta”. Agrega que con la maestría en alta dirección se amplía la oferta de posgrados en la UNAM, y precisamente con “una oferta que no había”.

Asimismo, la selección de los profesores fue a invitación directa de la Coordinación. Los requisitos que debieron reunir los académicos, a decir de Scott Da Gama son: experiencia en el método del caso, experiencia directiva en organismos privados, públicos o no lucrativos y que esté sujeto al Estatuto del Personal Académico de la UNAM.

Sobre las características del método del caso, Da Gama explica: “se basa en la mayéutica. El maestro básicamente es un moderador. La riqueza se da entre los participantes”.

Empresas y costos, ocultos

En el Informe de Actividades del director se señala que los 20 alumnos que actualmente cursan la primera generación de la maestría en alta dirección provienen de 16 “empresas, despachos y organismos”.

Sin embargo, la UNAM omite informar a cuánto ascienden las participaciones económicas de estas empresas.

Da Gama señala: “Los alumnos como tal no pagan nada. Todo esto es por convenio con la empresa. La empresa es la que manda al alumno-ejecutivo y paga. Qué hay de atractivo. Cómo se convence a las empresas. [Se les dice:] ‘Vas a mandar a un gerente o a un directivo o a un primer nivel a la Universidad a que estudie, que vea casos; después, al final, en el último semestre elabora un caso de negocio o de organización que es una consultoría interna para la empresa’ ¿Sí me explico?”.
—¿Cuáles son los costos?

—No lo sé. Desconozco los costos pero tengo entendido que estamos muy por debajo [del ITAM y el IPADE].

—Pero de cuánto serían.

—No. Desconozco. Es por convenio.

—Quién puede proporcionar entonces la información –se le insiste al coordinador de la maestría.
—No lo sé.

—Es importante saber, si queremos demostrar que los costos de la UNAM están muy por debajo de los de las universidades privadas –se le hace hincapié.

—Sí es por abajo. Sé que es por abajo y que es por convenio. Ya cada empresa hizo el convenio con la Universidad. No están definidos los costos todavía, ¿eh? Inclusive por eso fue el convenio.
—¿Y con quién fue el convenio?

—Con el Programa de Posgrado en Ciencias de la Administración, del que la Facultad forma parte.

La UNAM formalmente ha respondido a Contralínea que la firma de los convenios está en trámite y por ello no puede hacerlos públicos aún. Lo anterior, a pesar de que la generación cursa ya el tercer semestre y de que el funcionario universitario Scott Da Gama asegura que los convenios ya fueron firmados y están vigentes.

Sobre las empresas que están pagando los cursos de la primera generación de la maestría en alta dirección, Da Gama considera que no es “pertinente” revelar sus nombres. Se limita a señalar que “son las que están vinculadas con la Facultad”.

Para el abogado, investigador y consejero universitario Alfonso Bouzas este tipo de convenios estarían violando la legislación universitaria.

“La Universidad es pública. Sus convocatorias tienen que ser públicas y las contribuciones tienen que ser aprobadas por las instancias correspondientes. Y hasta donde yo tengo conocimiento no ha habido modificación alguna en materia de cuotas de inscripción o de establecimiento de colegiaturas. No hay colegiaturas en la Universidad. Y menos, la posibilidad de que se haga una convocatoria con destinatario. Eso atenta contra el carácter público de la Universidad.”

Alta dirección

La maestría en alta dirección es formalmente impartida por el Programa de Posgrado en Ciencias de la Administración, en el que participan las facultades de Contaduría y Administración; de Química; de Estudios Superiores Cuatitlán; de Estudios Superiores Zaragoza, y los institutos de Investigaciones Jurídicas y de Investigaciones Sociales.
Fue aprobada por el pleno del Consejo Universitario el 25 de enero de 2013 en su primera sesión ordinaria. De los 13 acuerdos alcanzados en esa sesión, el séptimo señala: “Aprobar la creación de la Maestría en Alta Dirección y el grado correspondiente que se adicionan al Programa de Posgrado en Ciencias de la Administración” (sic). Los acuerdos de las sesiones ordinaria y extraordinaria de ese día fueron publicados en la Gaceta del Consejo Universitario, correspondiente al periodo enero-marzo de 2013.

Antes de la UNAM, la maestría en alta dirección ha sido ofrecida por 15 instituciones en el país, de acuerdo con el proyecto Maestría en alta dirección, elaborado en 2010 por la FCA, cuando comenzó las gestiones para que fuera aprobada por el Consejo Universitario

Según el documento, del cual Contralínea posee copia, las 15 instituciones que ofrecen maestría en alta dirección son el IPADE; la EGADE [Escuela de Graduados en Administración y Dirección de Empresas] Business School, del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), en sus campus Monterrey, México, Zona Centro y Guadalajara; el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM); la Universidad Anáhuac, campus Norte y Sur; la Universidad de las Américas Puebla; la Universidad de Monterrey; la Universidad Iberoamericana; el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, de la Universidad Jesuita de Guadalajara; la Universidad Regiomontana; la Universidad de las Américas Distrito Federal; el Centro de Enseñanza Técnica y Superior Universidad; y la Universidad de Guadalajara. Con excepción de esta última, las demás instituciones son de carácter privado.


El documento señala que los precios de estos posgrados oscilaban entonces entre los 67 mil pesos, que costaría en la pública Universidad de Guadalajara, y los 585 mil pesos que costaría en la EGADE del ITESM y en el ITAM.

El objetivo académico de la maestría en alta dirección que ya ofrece la UNAM, en palabras de Michel Martin Scott Da Gama Darby, coordinador de este posgrado, es “el perfeccionamiento de habilidades directivas, pero para directores de empresas privadas de cualquier tamaño: pequeñas, medianas, grandes; empresas públicas u organizaciones públicas también y no lucrativas”.

El doctor en administración de empresas por el IPADE agrega: “todo, dentro de un marco de ética, de responsabilidad social, con el liderazgo situacional que te puede dar el trabajar en una empresa”. Insiste: “no es [la maestría] para la empresa privada básicamente; es una necesidad social perfeccionar a los directivos de empresas públicas y privadas, y no lucrativas”.

La maestría que ya se está cursando se programó finalmente con 13 materias, a decir de Scott Da Gama. El funcionario explica que, debido a la heterogeneidad del grupo, “las cuatro primeras materias son obligatorias y son homogeneizantes”.

Abunda: “Posiblemente al médico o al abogado hay que darle un poquito de estadística […]. Al ingeniero, factores humanos […]”.

Así, las materias diseñadas para el primer semestre de la primera generación de la maestría en alta dirección son: Economía y Microeconomía; Métodos Cuantitativos y Finanzas Básicas; Dimensión Humana y Proceso de Cambio, y Ética, Responsabilidad Social y Liderazgo.

Da Gama informa que para el segundo y el tercer semestre se cursarán cuatro materias optativas. “Y el último semestre es un seminario integrador para elaborar un caso […] específico sobre algún problema o sobre algún rediseño que se quiera hacer en la organización”.

Agrega que las materias optativas se escogen de tres campos de conocimiento: “recursos financieros, es decir, dinero; procesos de negocio, que es mercadotecnia, operaciones, distribución, cadena de suministro, comercialización; y la persona: tanto individual como comunidad, la organización en un entorno nacional, la política de la empresa”.

Explica que de las 21 materias optativas posibles, cada estudiante debe elegir ocho en toda su formación de maestro en alta dirección.

Si bien como maestría la alta dirección es un nuevo posgrado, la disciplina no era desconocida en la UNAM. Desde hace años, la propia FCA imparte una especialidad en alta dirección, la cual sigue vigente ahora que ha iniciado la maestría.

—La Facultad ya contaba con una especialidad en alta dirección que, además, ya tiene muchos años. ¿Por qué la necesidad de hacer una maestría? ­­–se le pregunta a Scott Da Gama.

—Es una metodología distinta, básicamente. E incluso [la especialidad] se ofrece a estudiantes de licenciatura como opción de titulación. La gran diferencia es la metodología y el perfil de ingreso. La maestría en alta dirección se basa en casos; casos, notas técnicas, simuladores. Y en la especialidad, tengo entendido que son seminarios básicamente. Y dura un año, además.

—Y desde el punto de vista del contenido, ¿hay diferencias en las materias?

—Desconozco bien la especialidad. Una disculpa: debería saber, porque estoy aquí en la Universidad; pero creo que es lo mismo… Digo, no está tan categorizado [en la especialidad] como [con] nosotros [la maestría]. Y básicamente es el maestro que dicta teoría [en la especialidad]. Y aquí, otro rollo con la metodología.

El ingreso a la maestría en alta dirección será anual. En las oficinas administrativas de la FCA ni siquiera aparece como una de las opciones para los aspirantes a cursar un posgrado.

—¿Por qué no hay información de la maestría ni en la Facultad ni en su página de internet? –se le pregunta al coordinador.

—Básicamente es porque estamos arrancando; pero sí ya… Para el nuevo proceso de selección.
—¿Quién organiza el posgrado?

—¿La cuestión académica? Yo, un servidor.


Según el doctor Bouzas Ortiz, es necesario investigar si las acciones realizadas para el desarrollo de la maestría en alta dirección se encuentran dentro del marco normativo de la UNAM o si se “está incurriendo en responsabilidad en ejercicio de la función sancionable por el estatuto”.
Agrega: “No es posible que la Universidad esté transitando a una privatización soterrada de facto”. De acuerdo con el investigador adscrito al Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, se debe denunciar y solicitar al Tribunal Universitario y al rector, José Narro Robles, que se investigue y se sancione.

“El carácter público de la educación en la UNAM, desde la Ley Orgánica hasta el último reglamento, lo vamos a encontrar. Por lo tanto, no puede haber un programa específico con un destinatario.”

Bouzas Ortiz señala que el caso de la FCA no es único: otras escuelas y facultades compiten por “ingresos extraordinarios” y ofertan posgrados ad hoc. “Pero pues eso es parte de la liberalidad con la que se está dirigiendo ahorita la Universidad y que, en un momento dado, nos va a estallar en las manos. Esto hay que denunciarlo. Esto hay que abrirlo. Si la comunidad universitaria quiere un proceso de privatización, adelante; pero no soterrado”.
Zósimo Camacho / @zosimo_contra

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  Contralínea 401 / 31 agosto de 2014