viernes, 8 de enero de 2016

Los banqueros son aves de rapiña insaciables

I. Los banqueros, con sus bancos por todas partes instalados, son instituciones privilegiadas en el sistema capitalista que se han reproducido de manera incontenible. Se aprovechan de los ahorros de sus clientes, particularmente, para prestarlos a terceros como flujos de capital donde los banqueros se llevan el 95 por ciento de las ganancias. Se coluden con la fijación de los intereses oficiales, siempre bajos, para dar a los ahorradores una miseria, como maniobra capitalista para exprimir a la clientela que les entrega su dinero y recibe, a cambio, intereses bajísimos. Gozan los banqueros de privilegios a los que nadie pone límites. Son, pues, aves de rapiña que se llevan todo el pastel y dejan migajas para una clientela a la que le cobran hasta por entrar a sus establecimientos, ofertando préstamos carísimos y otros servicios financieros con altísimos intereses que llevan a los solicitantes a situaciones de crisis donde pierden sus propiedades. Por lo general, son inversionistas que con poco capital se adueñan de inmensas fortunas; y como en el caso de Ficrea, llegan intencionalmente a la quiebra para defraudar a los ahorradores con la complacencia gubernamental y de los órganos de vigilancia que dejan en el desamparo a quienes les confiaron su dinero.



ConjeturasII. Los banqueros abusan de la impunidad bajo cuya sombra cometen toda clase de atracos que “legalizan” con la letra chiquita de sus contratos; haciendo de sus actividades un botín en toda la extensión de la palabra. Por eso es extremadamente urgente que los banqueros y sus servicios sean controlados. Y sancionados cuando persistentemente cometen delitos que han de perseguirse de oficio, y no solamente ante denuncia en una Condusef que se ha vuelto cómplice de los bancos, porque el sistema hacendario mexicano –capitalista que es– no quiere molestar a sus aliados. Los ahorradores y clientela de los bancos constantemente son víctimas de quienes se ostentan como banqueros intocables por la justicia. Esto, incluso, cuando hay denuncias. Porque los bancos son la cara financiero-popular a la que protegen para que continúen aprovechándose de la bancarización capitalista.


III. Ya el 80 por ciento de las oficinas gubernamentales no reciben pagos por los servicios públicos; y estos han de hacerse en los bancos y hasta en tiendas, donde no se hacen responsables del manejo de esos cobros. Y cuando hay algún reclamo es necesario perder tiempo; y a veces, hasta lo que se pagó. Existe un gravísimo problema con los bancos pues no hay poder humano que los ajuste legalmente. Hacen lo que quieren con los clientes y ahorradores, aprovechándose de los privilegios que tienen, para no cumplir con sus obligaciones. Son los que se llevan todo como botín, en las narices gubernamentales, dejando en el desamparo a usuarios y ahorradores. Son, pues, aves insaciables de rapiña, utilizando el dinero ajeno para sus propios negocios capitalistas. Son los bancos con sus actos otro de los factores del descontento social que se acumula en la crisis general que ya se presentó en el país.


Álvaro Cepeda Neri



Los banqueros son aves de rapiña insaciables

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