lunes, 25 de enero de 2016

Demandamos cancelar el ecocidio de Tajamar

I. Es una demanda nacional cancelar el ecocidio del manglar con su laguna ubicado en Cancún, consumado con la autorización de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), al parecer cuando su titular era Juan José Guerra Abud; quien a su vez se hizo pato en el asunto del acueducto en el municipio de Cajeme en Sonora, donde continúa el robo del agua potable y para riego del Valle del Yaqui; perjudicando a la Tribu Yaqui. Ha circulado la estupidez de autorizar un proyecto habitacional, comercial y hotelero, como arroja la información que ofrecen en su nota los reporteros Evlin Cervantes y Angélica Enciso (Reforma y La Jornada, 22 de enero de 2016), cuyas fotografías ofrecen un completo panorama de esa tragedia ecológica. Ya se han interpuestos amparos contra esa acción depredadora, y nos sumamos a las protestas para demandar que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente detenga la devastación. “Durante la remoción del manglar diversas especies como cocodrilos, iguanas, garzas entre otras, algunas de ellas en categoría de riesgo de desaparición”, lo que exhibe una gravísima conducta del gobierno para privatizar ese espacio vital.



ConjeturasII. Aún es tiempo de salvar lo que resta del manglar de las garras de Fonatur, quien promovió la venta y tiene como beneficiarios a 23 inversionistas. Revocar los permisos y sancionar a los funcionarios que se atrevieron a ese crimen de lesa humanidad, y de inmediato detener definitivamente la decisión que desaparece la barrera natural contra inundaciones y huracanes. Y sentencia a muerte a la vegetación con 33 especies de animales que ahí habitan. Esta es una burrada que tiene el precio de una catástrofe, llevada a cabo –sin duda alguna–, por sobornos a los funcionarios de la secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales y de Fonatur. Hay que investigar quienes fueron y presentarlos ante los tribunales para sancionarlos drásticamente, con todo y que el daño causado es terrible y de consecuencias perjudiciales para la humanidad, porque dañó irreversiblemente la flora y fauna, en estos momentos de alarma mundial por el cambio climático en perjuicio inmediato para nuestro país.


III. Su premeditada destrucción es un crimen que autorizó el gobierno federal a través de Fonatur y los permisos de la Semarnat, cuyos funcionarios –sobornados o no–, cometieron delitos precisados en la Ley Federal de Responsabilidad Ambiental y en el Código Penal Federal, más lo que resulte de una investigación sin concesiones de ninguna especie. No sólo hay que suspender y cancelar definitivamente las obras, sino reconstruir cuanto antes el malecón Tajamar de Cancún; para tratar de restablecer en lo posible, lo destruido por órdenes de funcionarios que, a sabiendas de lo que permitieron continuaron apoyando la devastación. Cientos de mexicanos y organizaciones comprometidas con el cuidado del medio ambiente, protestaron sin ser escuchados. Hasta que judicialmente lograron parar el ecocidio. Lo hecho debe repararse disponiendo duras sanciones a los autores de esa tragedia que ha conmovido al mundo por el tamaño y consecuencias de la desgracia ecológica.


Álvaro Cepeda Neri


Lunes, 25 de Enero 2016



Demandamos cancelar el ecocidio de Tajamar

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