jueves, 22 de octubre de 2015

Peña quiere un baño de populismo cubano trayendo a Raúl


Peña quiere un baño de populismo cubano trayendo a Raúl


I. Dice el refrán que más pronto cae un hablador que un cojo. Y Peña –quien en la Organización de las Naciones Unidas soltó la perorata contra los populismos (incluyendo al papa Francisco), a la que nadie hizo caso– ha gestionado que lo visite el presidente de Cuba, Raúl Castro Ruz, para, mordiéndose la lengua por hablador, darse un baño de populismo antillano. Quiere que el cubano lo venga a legitimar y, para ver si le sirve como antídoto contra el populismo de López Obrador y su partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) que van como la espuma rumbo a 2018 (aunque el tabasqueño no sea el candidato). Lo que no sabe Peña es que Castro ayudará a la izquierda populista que se ha posicionado en el Congreso de la Unión, y en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Y disputará, al menos, cuatro de las 12 gubernaturas en juego para el año que entra. ¿Cómo se le ocurre a Peña y sus asesores que invitar a Raúl Castro es beneficioso para el peñismo, cuando es todo lo contrario?


ConjeturasII. Las aguas están muy agitadas desde el centro a la izquierda, y actores como el cubano sólo ayudan a la izquierda. Ha cometido el peñismo otra estupidez política con sus palos de ciego, que tendrá consecuencias. Y es que sus gestiones para que viniera el papa Francisco han fracasado. Dicen que éste habría dicho a través de sus consejeros que no quiere avalar al peñismo que tiene, en Ayotzinapa, un infierno. Así que el populismo religioso, al que descalificó Peña, no vendrá para mover a las derechas mexicanas. Fue entonces que Peña, no es que haya pensado, pues no piensa, creyó que trayendo a Raúl Castro y dándose un baño de populismo de izquierdas, su deteriorada imagen recibiría apoyo de los sectores mexicanos de izquierda. Todo lo contrario. Por mí laboras, dice otro refrán, y es que Peña cree que esa visita (La Jornada, l de octubre de 2015), le daría algunos bonos de… popularidad. Es un error de pies a cabeza. Muy cierto que, aconsejada por su tío Salinas de Gortari, doña Claudia Ruiz, de la Secretaría de Relaciones Exteriores, tuvo la idea de gestionar esa visita. Pero parece como si un enemigo de Peña se lo hubiera aconsejado al oído.


III. El furibundo antipopulista de labios para fuera ya sucumbió a la tentación de darse un baño de populismo trayendo a Raúl Castro, ahora que éste anda en el total protagonismo tras reanudar relaciones con Washington. Peña ha cedido, y para alimentar más el populismo de Morena-López Obrador ha invitado al cubano. Los presidencialismos panistas echaron a perder esa relación y Peña cree que rescatándola se llevará los laureles, cuando esto afianzará mas al tabasqueño; al que sólo el cansancio –que se le nota en la voz– y el infarto que le dio pueden impedirle medirse por tercera vez en las urnas, donde ha aumentado sufragios. Ya veremos las calles vitoreando a Raúl para envidia de Peña, quien supone será una manita de gato con el champú del populismo de izquierda, con resabios marxistas. Con su cáncer que sólo la medicina cubana lo podría mantener en pie, Peña aprovechará para que en reciprocidad lo inviten a la isla; y ponerse en manos de los médicos para ver si mejoran su decadente estado.


Álvaro Cepeda Neri*


*Periodista


 


 


Jueves, 22 de Octubre 2015



Peña quiere un baño de populismo cubano trayendo a Raúl

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