lunes, 21 de septiembre de 2015

Gran Acuífero Maya: rescatarlo del abandono


Un número indeterminado de cuerpos de agua en la península de Yucatán están siendo saqueados y destruidos antes de su registro e investigación. Un esfuerzo multidisciplinario e interinstitucional iniciará una documentación no intrusiva de los contextos paleontológicos, arqueológicos e históricos sumergidos y secos. Los objetivos no sólo son académicos: también ambientales. La burocracia mexicana, a prueba.



El explorador de la National Geographic Society, Guillermo de Anda, estará al frente en las operaciones de exploración e investigación de los cuerpos de agua sumergidos de la Península de Yucatán, coordinando un equipo interdisciplinario en un proyecto que parece muy ambicioso por su complejidad operativa y por los alcances académicos y de políticas públicas que se está planteando. Mismo en el que convergen diversas instituciones nacionales e internacionales, así como figuras académicas relacionadas con la exploración e investigación de los cenotes y cuevas sumergidas de Quintana Roo y Yucatán.


El denominado Proyecto Sustentable para el Aprovechamiento del Gran Acuífero Maya (GAM) estará complementado por diversas instancias de investigación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Tecnológica de la Riviera Maya –cuyo rector, Jaime González Mendoza, es también el director regional de Aspen Institute México (AIM), organización de la sociedad civil que en México es presidida por el exrector de la UNAM Juan Ramón de la Fuente– (www.aspeninstitute.org), y, por supuesto, la National Geographic Society: entidades académicas, de la sociedad civil y de exploración, que están uniendo sus esfuerzos intelectuales y tecnológicos para realizar un proyecto de investigación sobre el aprovechamiento sustentable de los recursos hídricos en el Sureste mexicano. Mismo que tocará en su primera edición ocho zonas geográficas en Quintana Roo y Yucatán. El propósito principal de la investigación es la ampliación de los conocimientos que hasta ahora se tienen del subsuelo peninsular en múltiples aspectos, incluyendo cuevas secas y cuerpos de agua.


 


Una de las metas más importantes del proyecto es analizar y determinar la calidad del agua subterránea en diversas zonas de la península, de la cual a últimas fechas se ha encontrado una alta contaminación por diversas causas en distintas locaciones (para dimensionar esta problemática consultar de Luis A Boffil Gómez, “En peligro, cenotes de Yucatán por contaminación, saqueo y destrucción”, La Jornada, 2 de febrero de 2013, www.jornada.unam.mx/2013/02/02/estados/030n1est). Etapa tras la cual los especialistas participantes aportarán planteamientos para la regulación de la contaminación del agua y de cualquier proyecto en el que se involucre el uso de la misma, ya sea turístico, inmobiliario o de uso humano del recurso. Pues los integrantes del proyecto reconocen que la crisis mundial por el agua está llegando a la Península de Yucatán.


En esta primer etapa de toma de muestras y durante los análisis de las mismas y la difusión de los resultados y generación de políticas públicas para prevenir la contaminación del vital recurso y el aprovechamiento racional del mismo, el proyecto trabajará bajo los lineamientos de organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas a través de UN Water (Naciones Unidas-Agua), cuyo plan estratégico establece la necesidad de poner al agua entre las prioridades de desarrollo sustentable para las naciones pertenecientes a la organización (www.un.org/spanish/waterforlifedecade/). En cuanto a la normatividad nacional se ha establecido seguir los parámetros de las prioridades descritas en el Plan Nacional de Desarrollo mexicano, específicamente para la estrategia de “impulsar y orientar un crecimiento verde incluyente y facilitador que preserve el patrimonio natural, al mismo tiempo que genere riqueza, competitividad y empleo”, en donde se plantea la necesidad de “ordenar el uso y aprovechamiento del agua en cuencas y acuíferos afectados por déficit y sobreexplotación, propiciando la sustentabilidad sin limitar el desarrollo” (Plan Nacional de Desarrollo, 2013-2018, gobierno de la República, páginas 134-135).


A nivel estatal se han tomado como directrices para el desarrollo del proyecto Gran Acuífero Maya, el Plan Estatal de Desarrollo del Estado de Quintana Roo 2011-2016, mismo que en sus objetivos estratégicos busca: “impulsar las políticas y acciones de sustentabilidad para el aprovechamiento y preservación del medio ambiente” y “consolidar y promover la gestión integral del recurso hídrico para preservar una adecuada calidad del agua” (III. 6- Sustentabilidad de agua, suelo y aire, Plan Estatal de Desarrollo de Quintana Roo, gobierno de Quintana Roo, 2011, páginas 71-76). En el caso de Yucatán, se dará prioridad a “impulsar la puesta en marcha de instrumentos económicos para la gestión sustentable del territorio” y “el fomento a la cultura ambiental responsable en la sociedad y su participación en la gestión de la calidad ambiental del territorio”, esto, de acuerdo con el Plan Estatal de Desarrollo Yucatán 2012-2018, (Sector Territorio, Medio Ambiente, Plan Estatal de Desarrollo Yucatán 2012-2018, gobierno del estado de Yucatán, 2013, páginas 179-209).


La relevancia del vital líquido en la Península de Yucatán ha ido más allá del uso humano para sobrevivencia y ha generado toda una cosmovisión y desarrollo histórico de las diversas oleadas humanas que llegaron a la zona, y que se han ido transformando hasta el día de hoy en la sociedad que habita la península. De acuerdo con De Anda: “recientes investigaciones arqueológicas han evidenciado el estrecho vínculo entre antiguos pobladores de la región y las fuentes de agua subterránea. Y ha sido gracias al trabajo de campo en los cenotes, cavernas y flujos subterráneos que se ha podido dimensionar su gran valor histórico y cultural (del acuífero maya), pues no sólo ha provisto de agua a la civilización maya desde hace cientos de años, sino que también ha servido para una gran variedad de funciones que van desde la protección a condiciones climáticas adversas, hasta la ritual”. Baste mencionar en este aspecto dos de los más recientes descubrimientos del estrecho vínculo de las poblaciones prehispánicas con el vital líquido, el de un cenote debajo de la estructura prehispánica de Kukulkán (http://eleconomista.com.mx/entretenimiento/2015/08/13/hallan-cenote-bajo-piramide-kukulkan), cuya investigación seguramente sacará a la luz enormes aportaciones al conocimiento del desarrollo humano en la zona en íntima relación con los cuerpos de agua subterráneos. Así como el hallazgo de los restos oseos de Naia en el cenote Hoyo Negro, cuyos resultados de investigación, a pesar de la controversia académica que ha puesto en duda su veracidad, han cimbrado al mundo espeleológico y de la arqueología subacuática a nivel mundial. En el siguiente artículo se pueden consultar vínculos referentes a la investigación y la controversia internacional: http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2015/03/22/necesario-cambio-de-la-subdirectora-de-arqueologia-subacuatica-del-inah/).



Lo anterior implica un valor agregado, inmerso en los recursos hídricos subterráneos de la zona: el histórico en diferentes etapas del desarrollo de la civilización, que viene desde grupos humanos involucrados en el poblamiento temprano de América, pasando por los grupos prehispánicos, las sociedades coloniales y hasta la sociedad actual; además de aspectos geológicos y paleontológicos, cuyo análisis puede abundar en el entendimiento del cambio climático a través del tiempo, aspectos todos que definitivamente han influido en el devenir cultural de la sociedad actual. En opinión de Guillermo de Anda, debido a que actualmente no existen criterios bien definidos para el uso y aprovechamiento sustentable de los recursos hídricos y la gran riqueza que éstos implican, lamentablemente se han encontrado altos niveles de contaminación en el manto freático, destrucción de ecosistemas circundantes a cenotes y cavernas e inclusive deterioro del patrimonio arqueológico histórico y cultural que yace en esas aguas. Pues aunque desde hace tiempo existen diversas instituciones nacionales que abordan los diferentes aspectos tanto naturales como antropogénicos relativos a esos cuerpos de agua, los esfuerzos han sido focalizados en cada rama y han perdido la vista panorámica de la riqueza y problemática de investigación que éstos representan. Por lo que es urgente un plan de acción de largo alcance que coadyuve a la preservación de la integridad de las cuevas secas, los cenotes y las cavernas inundadas, que es el fin último del GAM.


El proyecto se propone realizar una serie de expediciones durante 12 meses a puntos de acceso a fuentes de agua subterránea en la Península de Yucatán, donde los experimentados buzos, especialistas en las disciplinas académicas involucradas, tomarán datos y muestras que permitan iniciar la cuantificación y análisis de variables que describan las condiciones de estos recursos naturales. Además, el proyecto implica un estudio pormenorizado de los puntos de confluencia entre las sociedades actuales y estos cuerpos de agua, en los cuales se estudiará la explotación de pozos, cercanía con comunidades, posibles fuentes externas de contaminación y las actividades turísticas relacionadas a los mismos, para lo que se tiene contemplada una metodología de registro basada en la colecta de muestras de agua, cuya obtención se lleva a cabo desde el exterior, como se hace regularmente. Todo lo anterior para presentar información útil a los actores involucrados y poder proponer soluciones desde la perspectiva de la política pública, orientada al aprovechamiento sustentable de las fuentes hídricas subterráneas.

El proyecto contará con la participación de personal especializado en la exploración y estudio de cuevas y cenotes, expertos en las áreas de investigación que el proyecto exige. Por lo que una de las cualidades principales del GAM es el hecho de que, por primera vez, se plantea llevar a cabo investigaciones sistemáticas a través de un conjunto interdisciplinario de expertos –biólogos, geólogos, oceanógrafos, historiadores y arqueólogos, entre otros–, los cuales llevarán a cabo actividades de exploración y muestreo de agua en la red subterránea del acuífero maya, para determinar las zonas con mayores problemas de contaminación y aquellas más susceptibles de ser contaminadas.


Este gran esfuerzo de exploración y estudio de los cuerpos de agua en la península está comprometido con hacer una documentación no intrusiva de los contextos paleontológicos, arqueológicos e históricos sumergidos y secos que se encuentren durante sus exploraciones. De los que se sabe existen muchos en la península y están siendo saqueados y destruidos antes de su registro e investigación. Pues es imposible para los pocos arqueólogos subacuáticos y de cuevas del país atender la vastedad del sistema de cenotes y cavernas subterráneas, que excede los 2 mil kilómetros de largo, de los cuales la mayor parte no ha sido explorada, y así coadyuvar en la labor de investigación que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha venido desarrollando al respecto.


Por lo anterior, y en mi opinión, esta propuesta de investigación, de concretarse y ser tan efectiva como ambiciosa, sin duda impulsará el estado de la investigación científica de los cuerpos de agua subterráneos de la Península de Yucatán en diversos frentes, y establecerá protocolos de investigación que podrán ser aún más desarrollados a futuro. Esperemos que la burocracia y los cotos de poder que prevalecen en la investigación de cuevas, cenotes y cavernas inundadas, sobre todo en el apartado histórico y arqueológico, no sean una limitante y, por el contrario, sus integrantes se asuman como lo que son: científicos sociales, y contribuyan antes que lastrar el desarrollo científico del país y la preservación del extenso pero frágil sistema hídrico que las cuevas y cenotes de la península de Yucatán representan. (Información, imágenes y comentarios facilitados por el explorador de la National Geographic Society y arqueólogo subacuático Guillermo de Anda)


 


 


Roberto E Galindo Domínguez*


*Maestro en ciencias en exploración y geofísica marina, licenciado en arqueología especializado en contextos sumergidos y buzo profesional; licenciado en letras hispánicas, licenciado en diseño gráfico. Integrante de la Red de Talleres de Crónica A Ustedes les Consta


[BLOQUE: ANÁLISIS]  [SECCIÓN: ARQUEOLÓGICO


 


 



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