sábado, 29 de agosto de 2015

Aún con las cuentas alegres, lo peor está por llegar


I. Por segunda ocasión, y a través de sus empleados para no dar la cara, Luis Videgaray anunció la amenaza de que realmente no habrá crecimiento económico, repartiendo culpas al “entorno internacional”; cuando la ausencia de políticas públicas internas hizo el desastre económico en el que estamos más de 100 millones de mexicanos y la mitad empobrecida, dándole a 1 millón una comida al día con el asistencialismo que no conduce sino a más empobrecimiento, para entrar a una inflación galopante tras la reptante de todos los días, por reetiquetar y aumentar los productos encarecidos por tener que importarlos cuando el 90 por ciento podrían y deberían producirse aquí. Hay un desastre económico al grado de que Navarrete Prida –el ineficaz secretario del Trabajo y Previsión Social– sostuvo que 2016 será “muy difícil” económicamente. Peña lo mandó a decir eso y salvar a Videgaray, su candidato presidencial, para que los mexicanos pensemos que es China la que nos está llevando a la actual crisis económica. Pero es que el peñismo se durmió en los laureles de sus fracasados “cambios estructurales”, con todo y que Petróleos Mexicanos se ha puesto en remate.


II. Lo peor del desastre está por llegar tras el Tercer informe de gobierno de Peña, aumentando los despidos de los de planta (que serán más de 20 millones) que se sumarán a los 40 de la informalidad. El gobierno hacendario de Videgaray con su neoliberalismo económico inspirado en el Consenso de Washington, tras las crisis de 1973 a la de 2010, de privar a México de la producción agrícola para asegurar la alimentación nacional, y permitir que el capitalismo financiero-depredador fuera el santo y seña de una economía que ahora hace agua, convirtiendo a la nave estatal en un Titanic que chocará directamente con el iceberg de lo peor del desastre. Lo más grave es que a los mexicanos sólo se nos ha dicho que estamos en recesión; que se desacelera la economía, que baja la tasa de crecimiento, y que tendremos un presupuesto de base cero.

III. Pero aún con la “ayuda” del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) que anunció la reducción de carencias… ¡en cinco municipios! –de los más de 3 mil con que cuenta el país–, y las cuentas alegres con fantasías y mentiras de la señora Robles, la verdad es que sus programas no han logrado su objetivo. Al contrario, han aumentado los pobres y si bien dice que: “Abatir la pobreza alimentaria en el país es aún muy grande”, lo cierto es que para defender su nombramiento izó las banderas del triunfalismo, cuando calladita se hubiera visto mejor… Ya que por hambre han muerto mexicanos y el desempleo y el alza de precios completan la macabra operación. Y que el vocero peñista haya sumado su voz y realizado todo un acto populista, demuestra que hay la orden presidencial del “no te preocupes, Rosario”. Pero en el universo de 55 millones de pobres y de ellos más de 15 en situación de hambre, presas de enfermedades por raquitismo, el que 1 millón haya comido no es como para anunciar con cañonazos su victoria pírrica. Coneval puede decir misa para ayudar al peñismo, pero la realidad echa abajo esas mentiras. Lo peor está por llegar.


Álvaro Cepeda Neri*


*Periodista


 


 


Domingo, 30 de Agosto 2015



Aún con las cuentas alegres, lo peor está por llegar

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