sábado, 16 de mayo de 2015

Peña debe promulgar la Ley sobre su ausencia

17. mayo, 2015        Conjeturas 

I. Bien recibida por la Asociación Nacional de Autismo, AC, y por pacientes y médicos, incluyendo centros para atender la “condición de espectro autista”, ha sido la Ley General de Autismo, para buscar los medios que conduzcan a resolver ese problema que afecta desde la niñez; y quienes lo padecen son excluidos, lo cual les genera mayores males sicológicos. Pues se ha visto que técnica y médicamente pueden ingresar a las actividades educativas, laborales y familiares de la sociedad. Está muy claro que el sistema de salud: Instituto Mexicano del Seguro Social, Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado y la Secretaría de Salud padece autismo político, y quién sabe si puedan y quieran cumplir con esta nueva obligación que requiere, en este momento de crisis económica, presupuesto para su puesta en práctica. Pero es el caso que también hay autismo político y éste no tiene remedio. Lo han padecido no pocos presidentes como Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón, quienes estuvieron ausentes de sus obligaciones y abandonaron sus funciones prefiriendo los viajes, huir. Y como Peña, se evadieron, se alejaron del cargo. Y por omisión y abusos han devastado a la nación.

II. El autismo de los funcionarios, como es el caso peñista, es más grave que la enfermedad, ya que intencionalmente se hacen tarugos para eludir el cumplimiento de sus obligaciones, mientras roban y reciben sobornos de los empresarios a los que benefician. Salinas describió mejor su autismo cuando dijo a la oposición: “Ni los veo ni los oigo”. Como ahora Peña, quien padece un retraso mental incurable y por eso le dijeron que “no entiende que no entiende”, y no advierte el peligro que gobierno-sociedad-Estado llevan por su mala política. Luego entonces debe renunciar, como se lo han planteado, para dar lugar a un político capaz de atender los problemas nacionales; pues Peña está ausente. Sigue en sus actos a puerta cerrada porque sabe que el pueblo está en su contra por los severos daños que ha causado al país. Y debe irse porque su autismo político lo mantiene ausente de sus obligaciones, y a la Nerón pulsa su arpa mientras el incendio ya empezó.

III. Ese autismo peñista ha hecho que el país se hunda y el crecimiento económico se reduzca cada día. Por lo cual con Peña debe proceder la última frase del juramento: “Que la nación me lo demande”. Tiene que irse del cargo para dar oportunidad a un po-lí-ti-co que ponga en práctica un salvamento al estilo de los griegos, para impulsar el empleo, aumentar los salarios y abatir la pobreza e inseguridad, si es que queremos sobrevivir al desastre. Los peñistas tienen sus respectivas obligaciones paralizadas, y Peña, que es el autista número uno, parece estar ajeno a lo que pasa en el país. La dramática realidad es que no hay crecimiento económico debido a su incapacidad política y económica. Y sólo las remesas han mantenido a flote a millones de mexicanos, mientras los servicios de salud y las escuelas públicas no pueden atender la demanda de la sociedad; y los jóvenes, desesperados, sólo pueden delinquir o sobrevivir en la miseria. En suma, el autismo del peñismo nos lleva al despeñadero.
Álvaro Cepeda Neri*
*Periodista


Domingo, 17 de Mayo 2015

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